JÓVENES

enero 21, 2019

5 jóvenes que viven la JMJ

Por: Filiberto Monter santiago

La Diócesis de Tulancingo tiene presencia en la Jornada Mundial de la Juventud, por lo que algunos jóvenes, previo a su viaje a Panamá, externaron su alegría y compromiso de acudir al evento internacional presidido por el Papa.

 Ricardo Rodríguez Márquez / Parroquia El Señor de la Misericordia / Tulancingo, Hidalgo

 ¿Qué esperas de la JMJ que se desarrolla en Panamá?

Compartir la fe con jóvenes de todo el mundo ya es un hecho de

gran alegría, además estar cerca del Papa es sin duda un hecho que

me gustaría volver a repetir, conocer otra cultura, otras personas y

formas de vivir en comunión con Cristo.

¿De qué manera crees que los jóvenes pueden ayudar a que la Iglesia y el mundo sean dos mejores sitios?

Los jóvenes debemos entender que la Iglesia no es una construcción de concreto, la Iglesia la formamos todos y todos los jóvenes andamos por las calles, escuelas, parques y lo mejor que podemos hacer son buenas obras, atestiguar con nuestras vidas el amor que Dios le tiene a todos.

Karla Jimena Jiménez Muñoz / Parroquia El Sagrario de Catedral / Tulancingo, Hidalgo

¿Qué esperas de la JMJ que se desarrolla en Panamá?

Espero mucho, no solo como un evento al que se nos ha convocado, es más una cuestión personal, tengo muchas ganas de escuchar lo que Dios ha preparado para mí a través de los otros por medio de una alabanza, una Hora Santa, una plática o simplemente compartir con alguien más.

Tengo ganas de descubrir en el prójimo todas las cosas que nos unen a Jesús, cómo es que se encarga de llamarnos y hacernos hermanos; pero sobre todo de disfrutar la oportunidad de encontrarme con Él, porque sé que a donde quiera que camine podré encontrarlo.

¿De qué manera crees que los jóvenes pueden ayudar a que la Iglesia y el mundo sean dos mejores sitios?

Vivimos en un mundo donde prestamos muy poca atención a lo que sucede a nuestro alrededor, se nos ha olvidado ser sensibles a lo que el otro necesita, queremos hacernos ciegos o sordos e ignorar los mensajes que Dios pone para que actuemos. La cosa no es tan complicada si empezamos desde lo que nos toca: en casa ayudar en el hogar, en escuelas o trabajos como buenos compañeros, en la calle ser empático. Si todos nos ocupáramos más en ayudar que en juzgar, o en construir en lugar de destruir, nos daríamos cuenta que nuestro mundo e Iglesia son distintas porque nosotros somos distintos.

Lizbeth Elizalde Pérez / Parroquia de Cristo Rey / Téllez, Hidalgo

¿Qué esperas de la JMJ que se desarrolla en Panamá?

A través del Papa Francisco recibir el mensaje que Dios tiene para nosotros, para así llevar el mensaje a los jóvenes de la diócesis.

Que el encuentro con jóvenes de todo el mundo sirva para dar a conocer el amor tan grande que Dios tiene para con nosotros, y también dar testimonio de una Iglesia joven, alegre y dispuesta al servicio.

¿De qué manera crees que los jóvenes pueden ayudar a que la Iglesia y el mundo sean dos mejores sitios?

Los jóvenes tenemos una energía inmensa con la cual podemos lograr todo lo que nos proponemos, la Iglesia es nuestro hogar y el mundo nuestra casa, no podemos vivir el uno sin el otro.

El amor es la pieza fundamental en todo lo que hacemos, el hacer todo con alegría, amor y buen testimonio puede generar un gran cambio para la Iglesia y el mundo.

Karen Fernanda Baños Villarreal / Parroquia de Santa María de Guadalupe / Pachuca, Hidalgo

¿Qué esperas de la JMJ que se desarrolla en Panamá?

Que sea un espacio de comunidad entre diferentes nacionalidades, en el que se disfrute y se tenga como objetivo mejorar la manera en que amamos a Dios y cómo lo demostramos con nuestros hermanos y nuestra propia persona; todo esto al estilo de la juventud actual: con dinamismo, alegría y ganas de llevar el Evangelio a todas las esferas de la vida.

¿De qué manera crees que los jóvenes pueden ayudar a que la Iglesia y el mundo sean dos mejores sitios?

Un dicho menciona que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”, por ello considero que este ímpetu natural de la juventud puede revolucionar a nuestra Iglesia hacia una mejora significativa; siendo críticos, acercándola a la sociedad: salir a las calles, escuelas y trabajos para cumplir con la misión de diseminar la Palabra de Dios, dejar de ser católicos tibios y adquirir un compromiso sólido con nuestra religión y creencias para descubrir.

Una vez que cada joven católico asimile e interiorice las enseñanzas de Jesús, podrá ponerlas en práctica durante su vida cotidiana. Así se tendrán mejores ciudadanos que prefiriendo los caminos alternativos indicados por el amor verdadero podrán impregnar este sentimiento en todas sus actividades y relaciones.

Edgar Ariel Álvarez Pérez / Parroquia de La Resurrección / Pachuca, Hidalgo

¿Qué esperas de la JMJ que se desarrolla en Panamá?

Espero compartir grandes experiencias con jóvenes de distintos lugares del mundo, que sin importar de dónde somos amamos inmensamente a Cristo; también tener un encuentro con Él, personal y en comunidad, de una forma única que nos ayude a construir la civilización del amor.

¿De qué manera crees que los jóvenes pueden ayudar a que la Iglesia y el mundo sean dos mejores sitios?

Los jóvenes tenemos todo para poder mejorar nuestro entorno y creo que a ejemplo de María, con una actitud valiente, servicial y humilde, llenos de esperanza, y como San Agustín de Hipona lo dijera: «Ora como si todo dependiera de Dios, trabaja como si todo dependiera de ti»; podemos ser verdaderos agentes de cambio.

 

 






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