JÓVENES

diciembre 19, 2016

5 puntos para vivir al máximo las fiestas decembrinas

Por: Héctor Esteban Carrasco Ibarra

1.- Regala algo que no se pueda comprar

El mercado nos ofrece un sinfín de opciones para regalar, tanto así que es prácticamente imposible no encontrar un obsequio bueno, bonito e incluso barato. Pero puede ser que no atendamos a lo más significativo que podríamos entregar: aquello que no hay en las tiendas.

Por ejemplo, ¿cuánto tiempo le puedo dedicar a mi familia estas fiestas? ¿Hace cuánto no hablo con algún amigo? ¿Hace cuánto no pido perdón a los que de alguna u otra forma ofendí o lastimé? El mejor regalo que podemos hacer es llevar un poco de cariño a los demás, a los que queremos y especialmente a los que necesitan un poco de afecto, tiempo y atención.

2-. Participa en la Misa de Nochebuena

Aunque para muchas personas se pueda escuchar como algo obvio, siempre es bueno recordarlo para poder asistir. Muchas veces el trabajo no permite hacer los preparativos con tiempo, por lo que la vida no siempre alcanza para ir a Misa y luego volver a cenar.

La “Misa de Gallo”, como la llaman en algunos lugares, no sólo es la parte espiritual, sino que es un momento para que como familia celebremos junto a la Iglesia universal que Jesús ha venido por amor. Te invitamos a que te organices y seas parte de esta celebración.

3.- Reúnete con amigos y familiares

Para muchas personas la Navidad es un tiempo de reunión con amigos y familiares en el que se disfruta de la compañía de los demás y se celebra la festividad. Ese día es feriado y casi todos lo tienen libre del trabajo.

Aprovecha esta ventaja para volverte a poner en contacto con los tuyos. Crea tus propias tradiciones o celebra las heredadas de tu familia. Prepárate para darte el lujo de regalar tu tiempo, muchos estarán agradecidos de verte y ver a los demás te ayudará a recordar el amor que Dios te tiene.

4.- No caigas en los excesos

Dejarse llevar por las tendencias consumistas que nos prometen lucirnos con el mejor regalo puede cegar a muchos que quieren quedar como el amigo, el tío o el papá llevándoles a comprar algo muy costoso… y muy impersonal. Muchas veces se aprecia más un obsequio pequeño que refleje que nuestros seres queridos realmente conocen parte de nuestra vida y gustos, están al tanto de alguna necesidad, y por esto regalan algo que podría no ser lo más nuevo, lo más caro o moderno, pero que tiene un altísimo valor sentimental.

Es por ello que se deben de cuidar los excesos en muchos sentidos, no olvides que la persona vale por lo que es y no por lo que pueda tener, usar o hacer.

5.- Explota tu talento

Todos tienen una habilidad especial de la cual pueden servirse para hacer un regalo personalizado, íntimo, sentido. ¿Sabes dibujar?, ¿cantar?, ¿escribir?, ¿cocinar? Una buena idea es realizar una tarjeta, personalizar algún objeto, escribir una carta, dedicar una canción o cocinar un pan dulce. Si no estás familiarizado con ninguno de estos talentos, ¡tranquilo!

Piensa qué tienes que te haga único y cómo eso lo puedes compartir con quienes te importan. Hacer algo personal para alguien no sólo lo hará especial sino único, lo que generará en las personas gusto igual por lo que se recibe. Siempre la Navidad es buen momento para explorar los talentos que Dios nos ha dado y también se tiene más tiempo para poder generar y crear cosas para los demás.

Otras formas de hacerlo

-No juegues con cohetes, puede ser peligroso.

-Aleja el celular de ti, presta atención a los cercanos.

-Abrígate bien, no querrás estar enfermo en estas fiestas.

-No bebas ni comas en exceso, puede ser contraproducente.

-Si viajas sé responsable, no lo hagas alcoholizado o cansado.

Papa Francisco

«A lo largo del camino de la historia, la luz que disipa la oscuridad nos revela que Dios es Padre y que su paciente fidelidad es más fuerte que las tinieblas y que la corrupción. En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad»

«Cuando nos damos cuenta de que Dios está enamorado de nuestra pequeñez, que Él mismo se hace pequeño para propiciar el encuentro con nosotros, no podemos no abrirle nuestro corazón y suplicarle»

 

 






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