JÓVENES

agosto 26, 2016

7 prácticas para la recuperación del corazón

Redacción / Fuente: Aleteia

Cuando somos jóvenes diferentes situaciones, del pasado y futuro, nos aquejan, pero hay que aprender a sobrepasarlas.

Programar y proyectar el futuro sin convertirlo en obsesión

Una de las cosas que más nos afecta siendo jóvenes es la angustia o la preocupación por el futuro que nos “roba” el momento presente. ¿Qué va a pasar mañana? Hay que ocuparse pero no preocuparse, hay que planificar pero sin obsesionarnos por el futuro. Jesús dijo: «Ni se preocupen por el día de mañana, el mañana se preocupará de sí mismo. Basta con las penas de hoy» (Mt 6,34).

Trabajar por lo ideal con una serena aceptación de la realidad

Desde jóvenes tenemos que trabajar por lo ideal, la excelencia y lo mejor, pero sin que la realidad nos decepcione. Recordemos la oración de la serenidad: «Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar. Valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y sabiduría para reconocer la diferencia».

Aprender a decir ¡no! 

«Digan sí cuando es sí, y no cuando es no, todo lo demás lo añade el demonio» (Mt 5,37). Decir que sí, no porque quieras y puedas hacer lo que te piden, sino por complacer a alguien o por miedo a perder su amistad, o su amor, es no sólo un atentado contra ti mismo, sino un generador de estrés y de incomodidad que desgasta a cualquiera siendo joven. Conoce tus límites, actúa dentro de ellos y hazlos respetar. El que mucho abarca poco aprieta.

No conviertas algo o alguien en obsesión

Ni para bien ni para mal. La obsesión quita la paz y te hace perder el disfrute de todo lo demás. Otro sinónimo de obsesión puede ser codependencia, adicción o apego. Detrás de todo sufrimiento hay un apego, cuando de joven sueltas los apegos surge la libertad y la paz.

Restarle espacios a la información y sumarle espacios a la formación, el esparcimiento y las relaciones interpersonales directas

«No se cansa el ojo de ver, ni se cansa el oído de oír» (Eclo 1,8). Nos encontramos sobresaturados de información, se ha disparado una especie de adicción extrema a querer estar informados de todo a través de la prensa, la radio, la televisión, celulares e internet (redes sociales), y este exceso de información le ha restado tiempo y espacio a la formación, al sano esparcimiento, a la espiritualidad, al compartir con los amigos y la familia; nos ha robado la paz siendo aún muy jóvenes.

Hay que rescatar espacios para las artes y para la cultura en general, pero sobre todo para los encuentros. Una persona virtual jamás substituirá la mirada y el abrazo de una persona real.

Orar

Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, estén alegres y den a todos muestras de un espíritu muy abierto. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede imaginar, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (cfr. Flp 4,4-7).






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