Historia y tradicion

mayo 23, 2018

Altares de Corpus

Pbro. Josafat Lozada González / Arquidiócesis de Tulancingo

Su objetivo es el de fomentar esta tradición hoy en nuestra sociedad. 

La procesión de Corpus Christi consiste en hacer un homenaje agradecido, público y multitudinario de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, al caminar por las calles y las plazas o dentro de la parroquia, para afirmar el misterio del Dios con nosotros.

Una de las costumbres que rodean a la solemne procesión del Corpus Christi es la tradición de instalar altares a lo largo del recorrido.

La costumbre aparece en los primeros años de su celebración por la necesidad de habilitar zonas de descanso, ya que las custodias, cada vez de mayor volumen y tamaño, eran llevadas a mano por los sacerdotes u obispo, en su caso.

Al tratarse de tan preciado objeto y portar nada menos que a Jesús Sacramentado, estos lugares de parada se convertían en altares momentáneos en los que se aprovechaba para hacer las oraciones llamadas “estaciones”.

La realización de estos altares solía correr a cargo de particulares, generalmente familias nobles cuya vivienda se situaba en el recorrido y, con frecuencia, estos altares se engalanaban con los mejores cortinajes de la casa y las imágenes de la devoción doméstica de cada una, además de los utensilios y mobiliarios más lujosos de las capillas u oratorios privados de las casas señoriales.

Los altares callejeros” se mantuvieron como actos de ofrenda y honor al Santísimo, para rezar las estaciones durante la procesión.

Actualmente en México son fundamentales los grupos parroquiales, pues son quienes año tras año mantienen esta bella tradición de los altares que llaman la atención de propios y extraños por su belleza y originalidad.

 

 

 

 






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