CATEQUESIS

febrero 15, 2019

Ama y haz lo que quieras…

Por: Silvia del Valle

«Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos»; San Agustín de Hipona. Pero, ¿nosotros hacemos todo con amor?

Ámate a ti mismo para que puedas amar a los demás. Nadie da lo que no tiene y por lo mismo es muy importante querernos a nosotros mismos para amar a nuestra familia. Una forma de lograrlo es sanar las heridas que la vida te deja al perdonar constantemente a los que han lastimado y sobre todo, perdonarnos a nosotros mismos porque es normal cometer errores y hay que aprender de ellos.

Que todo lo que hagas sea con amor. Es muy importante que desde nuestra intención lo que hagamos sea desde el amor y por amor, ya que así tendremos cuidado de no dañar a los demás con nuestras acciones. Nuestra pureza de intención es muy importante: debemos querer a nuestros hijos y por eso hacer lo que debemos hacer, aunque a veces esto implique corrección o prohibición.

Que tus hijos sepan que los amas. Es muy común ver a niños y jóvenes gravemente lastimados porque sus papás no expresaron cariño por ellos. Es muy importante hacer todo para que nuestros hijos sepan que los amamos, no importa que sea obvio, siempre es mejor que se los hagamos sentir.

Que ellos se acostumbren a expresar el amor.  Es muy común ver ahora a jóvenes fríos que no pueden expresar lo que sienten porque no aprendieron a hacerlo en familia. Es necesario que nuestros hijos no tengan remos ni pena de expresar que están felices, tristes o enojados, pero es de vital importancia que aprendan a expresar el amor hacia los demás. Pero si nos ven a nosotros decirlo y abrazarlos, seguro que no les costará tanto trabajo romper con los paradigmas y ser auténticos.

Amar cuando menos se lo merezcan.  Aquí es donde viene la prueba de fuego, amarlos cuando menos lo merecen, cuando se han portado mal, cuando nos han hecho groserías o cuando merecen ser castigados o
afrontar una consecuencia por sus actos. Ahí es cuando más hay que demostrarles que los amamos, para que comprendan muy bien que todo lo que se va a hacer es por amor y no por coraje.En fin, si hacemos del amor el motor de nuestras acciones, estoy segura que todo irá mejor y siempre buscaremos el bien de nuestra familia.

 






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