Destinos de Luz

diciembre 18, 2013

Belén

Por: Pedro A. R. V. 

Cuando se hubieron cumplido los acontecimientos que debían preceder al advenimiento del Mesías, de acuerdo con los vaticinios de los antiguos profetas, Jesús llamado el Cristo, Hijo de Dios eterno, se encarnó en el seno de la Virgen María y hecho hombre, nació de ella para la redención de la humanidad.

Por aquel entonces, el emperador Augusto emitió un decreto para llevar a cabo un censo en el cual todas las personas debían registrarse en un lugar determinado según sus respectivas provincias, ciudades y familias. Hasta Belén, cerca de la ciudad de Jerusalén, llegaron san José y la Virgen María proce- dentes de Nazaret, y estando allí, le llegó la hora de dar a luz, trayendo al mundo a su divino Hijo a quien envolvió en lienzos y lo recostó en la paja del pesebre.

La localización del lugar del nacimiento de Cristo está arqueológicamente bien lograda. Ya habla de ella san Justino, nacido sobre el año 100 en Pa- lestina, señalándola y llamándola

“gruta”.Una “Estrella de plata” indica el lugar donde nació Cristo; en la Gruta de la basílica de la Natividad en Belén, la inscripción de la estrella es latina y reza: “Aquí, de la Virgen María, nació Jesucristo”.

La gruta de la Natividad tiene las dimensiones de una pequeña capilla casi rectangular (12.30 m. X 3.50 m.), con un pequeño ábside (bóveda semicir- cular) en el extremo oriental.

El pesebre es venera- do en la capillita, igualmente rupestre. El altar que yace ahí está dedicado a los Reyes Ma- gos.

Belén es sin duda una de las visitas imprescindibles en su viaje a Tierra Santa.






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