Provincia Eclesiástica de Hidalgo

septiembre 23, 2017

Callejeros de la fe, jóvenes discípulos y misioneros de la Iglesia

Por: Filiberto Monter Santiago

La mañana de este viernes arribaron a la Provincia de Hidalgo los signos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que iniciaron su peregrinar por México en agosto a petición del Papa Francisco.

La Diócesis de Tula, primera anfitriona, los recibió en el Colegio Teresa Martín, donde alumnos del plantel educativo se encargaron de portarlos por primera vez en la arquidiócesis.

Un grupo de adolescentes, alegres, con el rostro joven que quiere Cristo, los llevaron hasta las principales calles de la ciudad tolteca en procesión, camino a Catedral.

En cada una de las avenidas diferentes grupos de jóvenes se integraban al numeroso grupo que lució nutrido al llegar al centro de la ciudad, donde Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez ya los esperaba.

El obispo de Tula guió a los jóvenes hasta el templo para la Eucaristía, donde gustoso, en su homilía les dijo que son ellos la esperanza de un México que por ahora se encuentra golpeado.

“Los desafíos son complejos para la juventud, pero ustedes deben estar atentos a no ser pasajeros como todo lo moderno que se deshecha; los jóvenes deben responder a su propia alegría con su fe en Jesús”, refirió.

También llamó a los jóvenes a ser callejeros de la fe, porque son ellos quienes tienen mucho que decirle a la Iglesia, así como la Iglesia tiene mucho que decirles a ellos.

Avenida de juventud

La juventud pachuqueña atendió el llamado y cumplió para estar atenta en Plaza Juárez, donde esperó los signos de la JMJ para trasladarse a la Basílica Menor de Santa María de Guadalupe (La Villita), donde se celebró la Misa.

El camino fue corto para las muestras de amor a Dios a través del traslado efusivo de la cruz y el cuadro de María Protectora del Pueblo Romano, iconos otorgados por San Juan Pablo II a los jóvenes del mundo.

Pancartas, mantas, globos y letras gigantes se conjuntaron con gritos, porras, risas y alegría de una Iglesia joven que nutrió la avenida Juárez de la capital hidalguense.

El ingreso a La Villita fue emotivo, el templo lleno en su totalidad recibió a quienes peregrinaron por espacio de 20 minutos para mostrar al mundo su alegría en Cristo.

En la Eucaristía presidida por Mons. Domingo Díaz Martínez, a los jóvenes presentes de diferentes grupos parroquiales le fueron encomendadas tareas que los acerquen más al bien y que los hagan luchar por alejarse del mal.

“Cinco son los medios para que la juventud sea más cercana a Dios: leer la Biblia, no dejar de orar, asistir a Misa todos los domingos, integrarse a un equipo de Pastoral Juvenil y no olvidarse de María, la Madre de Jesús”, externó el arzobispo de Tulancingo.

Fue en su homilía donde los llamó a un solo grito ser siempre discípulos y misioneros, los que salgan a la calle con rostro joven y seguros de su fe para defenderla y propagarla.

La algarabía reinó durante la celebración concelebrada por sacerdotes de la Provincia de Hidalgo, coordinadores juveniles de cada diócesis y grupos juveniles de la arquidiócesis.

Entrada la noche se realizó un Rosario viviente en el que se reflexionó sobre los diferentes retos a los que se enfrenta la juventud y se pidió por las familias, personas y comunidades mexicanas que se han visto afectadas por la llegada de ciclones y terremotos.

Los signos permanecerán en una velada de oración durante toda la noche, para mañana partir a Zacualtipán y tocar la Diócesis de Huejutla, donde se espera el desarrollo de un Víacrucis que culminará en la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación.

Por la tarde llegarán a Tulancingo, en específico al Seminario Mayor, de donde serán llevarados a Catedral; al día siguiente serán entregados a la Provincia de Xalapa, para continuar su peregrinar por México.






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