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marzo 31, 2018

“Cambiemos la pasión por la salvación”: Mons. Domingo Díaz Martínez

Por: Filiberto Monter Santiago

El arzobispo de Tulancingo reflexionó a lo largo del Vía Crucis sobre diferentes conductas y pensamientos que afectan la comunión entre las personas.

La mañana de hoy, durante el recorrido del Vía Crucis, Mons. Domingo Díaz Martínez exhortó a que como fruto de este Viernes Santo se reflexionara sobre la posibilidad de cambiar la pasión por la salvación, de acuerdo lo que vivió Jesús antes de su muerte.

A lo largo de las catorce estaciones sugirió darle ese giro a la vida que cada una de las personas lleva a diario, con el desafío de no mirar atrás y buscar siempre el amor de Dios y al prójimo.

En la primera estación invitó a que, contrario a lo que sucede hoy en día, se busque hacer el bien al prójimo aún y cuando éste calumnie, critique y maldiga; algo muy similar sugirió en la tercera y cuarta estación, ya que su reflexión se centró en no hablar mal del familiar o vecino y más bien sufrir con paciencia las flaquezas de quien ofende.

El obispo exhortó a no dejarse caer por el pecado y, si así sucede, levantarse con más fuerza, limpiar las impurezas y purificarse: “Hablemos siempre del Señor Jesús, que nuestra boca no permanezca cerrada”.

De la sexta a la novena estación se centró en la misericordia que debe reinar en la mente y corazón del cristiano: ayudar a quien sufre y lo necesita; respetar, promover y defender los derechos del hombre y sobre todo de la mujer; así como abstenerse de despojar de sus propios bienes a la gente.

Más adelante enfatizó en que un católico no debe avergonzarse de su fe, por ello pidió defenderla: “Que no nos dé pena ser bautizados, que no nos dé pena impartir la catequesis, ir a Misa o rezar el rosario”.

El arzobispo de Tulancingo dijo que una persona que se considera cristiana debe ser fiel a la vocación de Dios, por ello debe huir de los lugares de pecado, de donde se puede caer en tentación; asimismo, reforzó: “Actuemos a tiempo, sepamos hablarle a Dios, sepamos pedirle ayuda a tiempo”.

En las últimas estaciones del Vía Crucis de este año, Mons. Domingo Díaz Martínez pidió la promoción de la paz con el propio testimonio de vida, que no se base en la búsqueda de pleitos o genere violencia en un país como México que lo sufre en su acontecer diario.

El recorrido que se desarrolló por las principales calles de Tulancingo reunió a un aproximado de mil personas que poco a poco se conglomeraron conforme se avanzaba en el caminar que alcanzó una duración total de dos horas con treinta minutos.

Adultos mayores, padres de familia, jóvenes, religiosas y niños acompañaron la representación del camino que siguió Jesús hacia la cruz antes de su muerte, con el trayecto que dio inicio a las ocho de la mañana en Catedral y culminó ahí mismo, ante la presencia del párroco Juan Bautista.

Por la tarde, el obispo, acompañado de dos sacerdotes, celebró la Liturgia de la Palabra; después se invitó a los feligreses presentes participar en la adoración de la cruz, con la esperanza de mañana encontrarse con el resucitado en la Vigilia Pascual programada a las 21:00 horas en el templo.

 

  






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