CATEQUESIS

agosto 16, 2017

Comer para dejar de sufrir

Red Familian / Colaboración

Un dato alarmante refiere que la obesidad cobra 2.8 millones de vidas en el mundo 

Cada vez somos más los que nos preocupamos más por nuestra salud y la estética corporal, por lo que muchas personas optan por una dieta escasa para perder peso o mantener su figura, sin tener en cuenta que comer poco al final es contraproducente.

También hay quien lleva un control estricto de las calorías que ingiere en cada momento, esto con la finalidad de sentirse a gusto consigo mismo y cumplir con las expectativas sociales.

Contrario a esto existen personas que se refugian en la comida para evitar enfrentar y hablar de sus emociones.

La obesidad cobra 2.8 millones de vida en el mundo, según la Organizacón Mundial de la Salud (OMS), y esto puede ser la consecuencia de que la comida se ha vuelto uno de los escapes emocionales de la sociedad actual.

La tendencia a ingerir grandes cantidades de alimento es uno de los trastornos más comunes que los jóvenes, equivocadamente, han adoptado para expresar sus emociones, los problemas en el trabajo o en la familia, discusiones de pareja, situación de desempleo y la época de exámenes, entre otras circunstancias.

Es muy fácil que nos demos un atracón si pasamos por un momento emocional complicado de tristeza, rabia o ansiedad; la gula causa un alivio inmediato, pero pasa factura en el cuerpo y la mente, ya que dicha conducta está asociada a la falta de control de impulsos. Se usa la comida como un mecanismo de defensa ante los problemas: comer para olvidar.

Quien tiene tendencia a ingerir grandes cantidades de comida de forma ansiosa y apresurada suele ser impulsivo e incapaz de gobernar sus arrebatos; esto se puede considerar un trastorno, cuando la persona lo hace tres o más veces a la semana.

La razón es que tienden a confundir la sensación corporal y piensan que tienen hambre, cuando lo que en realidad sienten es ansiedad.

Según los expertos: “Las causas de la gula no tienen explicación fisiológica. El atracón se suele dar cuando se producen alteraciones del estado de ánimo o situaciones de estrés puntual”.

Pero ¿cuál es la causa de refugiarse en la comida para sentirse mejor? El comer nos produce satisfacción de manera inmediata y alivia nuestro malestar a corto plazo, ya que se elevan los niveles de serotonina y eso nos produce placer.

Sin embargo, el sentimiento de culpa aparece casi de inmediato después del atracón y ahora el pesar es el nuevo ingrediente que se suma al problema que nos hizo comer desmedidamente; es decir, caemos en un círculo vicioso que hace que la conducta permanezca, en vez de superarse.

La falta de cariño, inseguridad o el no sentirse bien con uno mismo puede llevarnos a comer desmedidamente y a desarrollar enfermedades más graves como la bulimia nerviosa, depresión, diabetes u obesidad.

¿Cómo evitar caer en esta situación?

• Ser consciente de que el problema con los atracones existe, sólo hay que saber y comprender lo que nos pasa para saber cómo resolverlo.

• Incrementar el consumo de verduras y disminuye las grasas.

• Aceptar y entender que es un problema psicológico.

• Evitar los alimentos con alto contenido graso.

• Guardar los aperitivos más apetitosos, mantener las tentaciones fuera de nuestro alcance.

• Buscar ayuda profesional como apoyo, adquirir herramientas emocionales y superar el trastorno emocional y con eso, la gula.

• Realizar cinco comidas al día y no pasar más de cuatro o cinco horas sin ingerir alimento.

• Hacer alguna actividad física, mínimo 15 minutos de caminata diaria.

 

 

 






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