CATEQUESIS

febrero 6, 2018

¡Cuidado con la pornografía!

Verónica González / Red Familia

A través de internet nuestros hijos pueden desvirtuar su concepto de la sexualidad humana.

En la adolescencia es muy común que nuestros hijos tengan curiosidad por algunos temas propios de su desarrollo biológico, afectivo y sexual; pero lo importante aquí no es el deseo de saber, sino que las dudas sean resueltas de la mejor manera y por personas adecuadas.

En esta época, en la que la información está presente con sólo dar un clic, es fundamental que dentro de la familia se haya construido un vínculo de confianza y apertura entre padres e hijos para orientarlos de la mejor manera en estos temas.

Generalmente la sexualidad es uno de los que como padres puede causarnos desconcierto o temor sobre cómo abordarlo con nuestros hijos; sin embargo, es muy importante que desde que son pequeños, de acuerdo a su edad, empecemos a hablar de lo que implica.

Esto con el objetivo de que cuando lleguen a la adolescencia tengan un conocimiento verdadero, apropiado a su edad y se pueda platicar con ellos sobre los riesgos que se pueden prevenir: el efecto perjudicial de la pornografía, las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo.

También hay que alertarles sobre los peligros que existen relacionados con su sexualidad, como puede ser: acoso, abuso, violación y la trata de personas; si no nos adelantamos para darles el conocimiento necesario, lo más probable es que busquen resolver sus dudas con amigos o que lean literatura inadecuada que contenga imágenes e información desvirtuada de lo que realmente es.

Sabemos que a través de internet nuestros hijos pueden llegar a tener contacto con extraños que pueden incitarlos a visitar sitios donde encontrarán desinformación, imágenes y videos que desvirtúan el valor de la sexualidad humana y los inducen a conductas de riesgo.

El estar expuestos de manera constante a contenidos eróticos trae consigo consecuencias físicas y psicológicas que pueden llevar a las personas a desarrollar una de las adicciones denominadas no tóxicas: la pornografía.

El aspecto adictivo de la pornografía tiene su base biológica en la hormona dopamina, que al ser estimulada actúa como un mecanismo de motivación para la búsqueda del placer.

En el aspecto psicológico, la adicción a la pornografía lleva a la persona a desarrollar insatisfacción en sus relaciones de pareja, desconfianza, baja autoestima, estrés y distorsión de la realidad; por lo que puede terminar en cuadros depresivos severos, e incluso en conductas delictivas.

Es indispensable enseñar a los niños y adolescentes a utilizar de manera responsable los medios electrónicos, ya que son usuarios tecnológicos expertos pero emocionalmente inmaduros, lo que los hace altamente vulnerables.

¿Cómo prevenir la adicción?

Algunas sencillas acciones ayudarán a alejarla de los niños y adolescentes en casa:

• Supervisa de manera regular qué información bajan tus hijos de internet.

• Procura dar buen ejemplo al procurar abstenerte también de sitios pornográficos.

• Checa sus listas de amigos e invítalo a que no acepte a desconocidos en la red.

• Verifica que los videojuegos que compra no contengan imágenes o contenidos inconvenientes o dañinos.

• Checa que los libros que lean sean adecuados para su edad.

No se trata de prohibiciones que con toda seguridad se saltarán cuando no estemos presentes, sino de ayudarles a ejercer un autocontrol libre, tanto con el tiempo en internet como en los contenidos y muchos otros aspectos de su vida.

 

 






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