Abusos y Costumbres

agosto 14, 2017

El agua bendita de San Ignacio

Sem. Ramiro Mendoza Mendoza / Diócesis de Huejutla

Es en el esoterismo donde más se abusa de este líquido, pero para fines contrarios a los que la Iglesia ha aprobado.

El uso del agua de San Ignacio entre los fieles de la Iglesia Católica es muy antiguo, de hecho la rúbrica o indicación inicial de este sacramental era sumergir en el agua una reliquia o medalla de San Ignacio, quien murió el 31 de julio de 1556.

Su Santidad Beato Pío IX, por medio de un decreto de la Sagrada Congregación de Ritos (31 de agosto de 1866), fijó de manera definitiva y autorizada el modo y las oraciones con las que se bendijera el líquido.

En virtud de esta aprobación de la Iglesia, el agua es un sacramental que, por intercesión de San Ignacio, se puede obtener una gracia particular para el cuerpo o para el alma.

Para recibir los efectos saludables se necesita que con fe y confianza en Dios, beber un poco de este líquido bendecido, acompañado de esta oración: “Señor, que has bendecido esta agua para remedio saludable del ser humano, dígnate conceder por intercesión de San Ignacio, cuya medalla ha sido sumergida en esta agua, que quien la beba reciba juntamente la salud del cuerpo y la salvación del alma. Por Jesucristo nuestro Señor.

La confianza debe ir acompañada de la conformidad con la voluntad de Dios, pero podemos estar seguros que nuestro Padre nos ama y que lo único que quiere es nuestro mayor bien, ya sea que nos conceda lo que pedimos, ya sea que no nos lo conceda.

Algunos abusos

Para alejar a malas personas o a los enemigos es de uso muy antiguo, se dice que en el siglo XVII su uso era bastante difundido; es en el esoterismo donde más se abusa de este líquido, pero para fines contrarios a los que la Iglesia ha aprobado.

 






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