Para conocer sobre liturgia

febrero 6, 2015

El Ave María de Schubert

Por: Prof. Victor Tonatiuh Rodriguez G. Maestro de la Basílica de Santa María de Guadalupe 

A pesar de que es utilizada en diferentes ceremonias, debemos tomar en cuenta que la obra no es original sobre la oración, y más bien se trata de una parodia de la misma.

En esta entrega les hablaré de otra obra, la cual ha causado controversia entre el que si se puede usar o no dentro de la liturgia Eucarística: el Ave María de Schubert.

Primeramente, refiero lo que nos dice la Iglesia católica. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) dicta en sus “Orientaciones Pastorales sobre Música Sagrada”: “El texto debe siempre expresar y estimular la fe en Cristo, que reúne a la comunidad y que la comunidad celebra, y no textos vágamente religiosos o que expresan indudables valores humanos, pero no específicamente cristianos”. Y, también: “Mucho menos habrá que usar textos redactados con sentido indoctrinante, según justas reivindicaciones socioeconómicas o políticas, pero no propias de la celebración litúrgica”.

El autor y su obra

Franz Schubert nació en 1797 y  murió en 1828; es un compositor austriaco, considerado el introductor de romanticismo musical y la forma breve característica, pero, a la vez, continuador de la Sonata Clásica, del modelo de otro gran compositor, Ludwing Van Beethoven. También estuvo muy influenciado por otros dos grandes del clasicismo, como fueron Wolfgang Amadeus Mozart y Joseph Haydn.

Hijo de una familia humilde, fue el duodécimo de trece hermanos. Residían en el barrio de Liechtental. Su padre era un maestro de escasos recursos económicos. El profesor de música de Franz se percató pronto de su talento, y llegó a decir: “No tengo nada más que enseñarle, el conocimiento lo ha recibido del buen Dios”. A los once años entró como cantor en la Capilla Imperial, y consiguió una beca que le sufragó los estudios en la escuela municipal de Stadkonvikt. Allí fue alumno de Antonio Salieri, y, gracias a la orquesta de la escuela, para la que escribió sus primeras sinfonías, se familiarizó con la obra de Franz Josph Haydn y de Beethoven.

El nombre real de la obra es Ellens Gesang III, y se encuentra en el ciclo de La dama de lago, del poeta ingles Walter Scott. 

Fue un compositor muy prolífico, en especial del género que se afianzó en su época, conocido como Lied (breve composición para voz y piano); así como de música para piano, de cámara, orquestal, ópera y obras vocales y corales en donde encontramos las de corte religioso.

En lo que respecta a la obra del Ave María, lo primero que tenemos que señalar es que su nombre real es Ellens Gesang III (tercera canción de Ellen), y se encuentra en el ciclo de La dama del lago (The lady of the Lake), del poeta inglés Walter Scott, la cual fue traducida al alemán. Se cree que fue estrenada en el castillo de la condesa Sophie Weissenwolff, en la pequeña ciudad austriaca de Steyregg. Las palabras de apertura y el estribillo de la canción de Ellen, Ave María, pudo conducir a la idea de adaptar el texto latino de la oración a la música de Schubert.

Esta es la estructura del Lied: en 1825, Schubert compuso un selección de siete canciones sobre La dama del lago, de Scott. Fueron publicadas en 1826 como su op. 52. Las melodías no están destinadas a un artista intérprete o ejecutante individual: las tres son para piano de una voz de mujer, mientras que las de Norman y el Conde de Douglas fueron destinadas al barítono Johann Michael Vogl. Las otras dos están escritas para un varón y para un grupo femenino.

Schubert compuso los textos de las canciones en lengua alemana. Sin embargo, con la excepción de la n° 5, tenía clara intención de publicarlas con los originales en inglés. Esto significaba encontrar las correspondencias a las traducciones, a veces muy libres de Storck, por lo que hubo bastantes dificultades.

El texto original del poema es el siguiente:

¡Ave María! Virgen piadosa, ¡Escucha la oración de una doncella! Tú puedes oír aunque sea de lo salvaje, tú puedes salvar en medio de la desesperación. Seguros podemos dormir bajo tu cuidado, aunque exiliados, margina- dos e injuriados. ¡Virgen! Escucha la oración de una doncella;¡Madre, escucha a una hija suplicante! ¡Ave María!

¡Ave María! ¡Inmaculada! El lecho de piedra que ahora tenemos que compartir parecerá este edredón de plumas apiladas. Si tu protección se cierne allí, el aire pesado de la tenebrosa caverna se respirará como bálsamo si tú has sonreído; entonces, ¡Virgen! Escucha la oración de una doncella; ¡Madre, ten en cuenta a una hija suplicante. ¡Ave María!

¡Ave María! ¡Creada sin mancha! Demonios repulsivos de la tierra y el aire, de esta su acostumbrada guarida exiliados, huirán ante tu hermosa presencia. Nos inclinamos a nuestra suerte de cuidado, bajo tu guía reconciliados; escucha por una doncella la oración de una doncella, ¡Y por un padre oye a una hija! ¡Ave María!

No se tiene un antecedente preciso de cuándo surge la tradición de usarla en las ceremonias de bodas, XV años o incluso en Misas dominicales.

Sin embargo, debemos tomar en cuenta que la obra no es original sobre la oración del Ave María, y más bien se trata de una parodia de la misma.






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