Para conocer sobre liturgia

febrero 8, 2018

El día de la Eucaristía

Hna. M. Guadalupe Puente Cuevas / Misionera de Jesús Hostia

El culmen de la acción por la que Dios santifica al mundo en Cristo y del culto que los hombres tributan al Padre.

Profundicemos un poco más de lo que es el día domingo. Hemos recordado el testimonio de los primeros cristianos que afirmaban que “no podían vivir sin la celebración del día del Señor”; por lo tanto, es una celebración de una gran tradición que ha tomado varios nombres que plasman su teología e importancia.

Sabemos que la Eucaristía hace a la Iglesia y es vital para la vida cristiana; todo cuanto hay y hace está unido por la Eucaristía y hacia ella se ordena, esta es el culmen de la acción por la que Dios santifica al mundo en Cristo y del culto que los hombres tributan al Padre por Cristo, en el Espíritu Santo.

La Didajé (siglo II) es uno de los primeros documentos que con toda claridad testimonia que la Eucaristía es el elemento sustancial de la celebración eclesial del domingo: es la comunidad cristiana que se reúne en torno de su obispo; sigue así la costumbre apostólica, con una clara conciencia de que la presencia del Señor está vinculada a la de la comunidad reunida.

La Eucaristía dominical, vivida en toda su riqueza, es capaz de liberar una vitalidad eclesial extraordinaria que tiende a fortalecer la conciencia del ser Iglesia, y lleva a la acogida de la Palabra en ordena la misión y a la irrenunciable radicalidad en Cristo de toda la vida.

La comunidad crece y se fortifica como tal desde dentro de sí misma, fortaleza que le da la celebración viva de la Eucaristía dominical.

El domingo es la celebración de la muerte, Resurrección y Ascensión de Cristo, por la participación en la Palabra y en la Eucaristía, para lo cual la comunidad cristiana se reúne.

Domingo y comunidad cristiana son una realidad connatural tal que no se concibe comunidad cristiana sin asamblea dominical, ni domingo sin comunidad cristiana.

Es el día de la verdadera fiesta cristiana, es el momento fuerte de fe de la comunidad, vista en su relación con Dios, con los hombres y con el mundo.

Dos dimensiones, íntima unión con la comunidad 

Eclesiológica. La comunidad se reúne ese día para expresar gratitud a su Señor y para significar que todos los pueblos congregados en Cristo formarán el pueblo santo de Dios.

Escatológica. Este pueblo se va a realizar plenamente en el Reino de Dios. «Hoy tu familia, reunida en la escucha de tu Palabra y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor resucitado, mientras espera el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu descanso» (Prefacio dominical X).

Es en esta dimensión donde tiene significado el descanso dominical de la comunidad cristiana, que no es un simple “no hacer nada”, sino una visión liberada de la vida, imagen de la total liberación escatológica.

Lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica

«La Iglesia, desde la tradición apostólica que tiene su origen en el mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el Misterio Pascual cada ocho días, en el día que se llama con razón ‘día del Señor’ o domingo. El día de la Resurrección de Cristo es a la vez el primer día de la semana, memorial del primer día de la creación y el octavo día en que Cristo, tras su reposo del gran Sabbat, inaugura el Día que hace el Señor, el día que no conoce ocaso».

El banquete del Señor es su centro, porque es aquí donde toda la comunidad de los fieles encuentra al Señor resucitado que los invita a su banquete… Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las estas, el día del Señor, el domingo.

 

 






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