Para conocer sobre liturgia

octubre 20, 2019

En la Misa, ¿qué se puede presentar en el ofertorio?

Redacción / ACI Prensa

Lastimosamente esta parte de la celebración suele pasar casi inadvertida, pero es un momento importante para los fieles.

Sabemos muy bien que Cristo instituyó el sacrificio y el banquete pascuales, ¿cuándo? En la última cena.

Y cuando el obispo o el sacerdote realizan lo mismo que el Señor hizo -pues encomendó a sus discípulos a que también lo hicieran en memoria de suya se hace continua- mente presente en la Iglesia el sacrificio de la cruz.

Por eso la Iglesia ha dispuesto la Liturgia Eucarística con las partes que responden a las acciones y palabras de Cristo empezando por la preparación de los dones.

¿En qué consiste la preparación de los dones? En llevar al altar las ofrendas del pan y del vino con agua; es decir, los mismos elementos que Cristo tomó en sus manos son los dones que se convertirán en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo.

El ministro ordenado que preside la Misa, al recibir las ofrendas eucarísticas bendice a Dios por el pan y el vino que se han recibido de su bondad, y que son fruto de la tierra, de la vid y del trabajo del hombre, y las presenta para que se conviertan en pan de vida y en bebida de salvación.

Antes de levantar y ofrecer el vino, el ministro ordenado o el diácono agrega una gota de agua al vino que representa la unión hipostática de la divinidad y humanidad de Cristo.

Pero representa también la unión de nuestra ofrenda con la ofrenda perfecta de Cristo en la cruz, junto a cada uno de nosotros, esto quiere decir que nosotros participamos del sacrificio de Cristo; es signo de la participación de nuestra naturaleza humana con la naturaleza divina de Cristo.

En la Iglesia primitiva las ofrendas del pan y del vino eran llevadas de casa por los mismos fieles al lugar de la celebración, por esto sería oportuno recuperar el hermoso gesto de que las ofrendas siempre sean presentadas por los fieles, al menos en los días de fiesta.

Y a pesar de que las modalidades hayan cambiado; es decir, el pan y el vino ya están en la Iglesia, sin embargo el rito de presentarlos conserva su significado espiritual, su sentido y su fuerza.

«…También pueden recibirse dinero u otros dones para los pobres o para la iglesia, traídos por los fieles o recolectados en la Iglesia, los cuales se colocarán en el sitio apropiado, fuera de la mesa eucarística» (IGMR,73).

Lastimosamente el ofertorio suele pasar casi inadvertido, pero es un momento importantísimo, pues es tal vez el de mayor participación.

Es importante saber y tener siempre presente que en el pan y el vino están representados todos los dones de Dios que, en el sacrificio, vuelven a Él.

Y es el momento de ofrecernos a nosotros mismos, con todo lo que somos y tenemos, y esa ofrenda luego nos la regresa el Señor transformada en Él mismo.






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