Articulo

mayo 26, 2017

Encuentro, misión, acompañamiento

Por: Pbro. Zenón Flores Olvera / Arquidiócesis de Tulancingo

La fiesta de la Ascensión del Señor es de la verdadera esperanza para los cristianos y en general para todos los hombres.

La fiesta de la Ascensión del Señor tiene algunas implicaciones para nosotros como cristianos: todos vamos a Galilea, al monte donde Jesús nos convocó, la Eucaristía dominical.

Recibimos del Señor la misión: «Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el n del mundo».

Encuentro

La Ascensión tiene lugar en Galilea, donde Jesús comenzó su ministerio público, pero no fue tanto un dato meramente geográfico, sino para hacerles entender a sus apóstoles que Jerusalén ya no era el centro de religiosidad y de culto, sino que desde ahora Él se constituía en aquél por el que se podía tener libre acceso al Padre.

Galilea sería como un símbolo de una humanidad que vive una nueva esperanza y una nueva acogida por el buen Padre Dios, invitándonos a romper toda esclavitud, pues Él ya no quiere más sirvientes sino hijos.

Misión

La fiesta de la Ascensión del Señor es de la verdadera esperanza para los cristianos y en general para todos los hombres, pues cuando Cristo envía a sus apóstoles al mundo, quiere hacer que su mensaje llegue precisamente a todos los hombres, rotas ya las barreras y todas las fronteras, hasta hacer de la humanidad una sola familia salvada por la sangre de Cristo. Cristo no sube solo, somos parte suya, y por lo tanto, algo nuestro ya está en la casa el Padre, a la espera de la vuelta de todos para sentarnos con Cristo a ese banquete que se ofrece a todos los que fueron dignos de entrar al reino de los cielos.

Acompañamiento

Cristo tuvo mucho cuidado antes de su subida, de darles poder a sus apóstoles para hacerlo presente en el mundo, pero también afirmó, y con un verbo en presente, que Él estaría con ellos siempre, hasta el fin de los tiempos.

Esa es la gran alegría de los cristianos, poder unirse desde ahora al Salvador sin tener que esperar hasta el momento final, y hacerlo como discípulos del único maestro que quiere a la humanidad unida.

La Ascensión del Señor en la vida del cristiano 

Luego que el Señor Jesús se apareció a sus discípulos fue elevado al cielo, este acontecimiento marca la posibilidad de que la humanidad entre al reino de Dios como tantas veces lo anunció Jesús.

Con la Ascensión, el mandato de Jesús cobra una fuerza singular; se comprende el valor de la pasión y muerte. Desde esa nueva perspectiva, la cruz era la fuerza y la sabiduría de Dios.

Desde ese momento se podía hablar de perdón y de conversión, sin dudar del amor y del poder divino de Jesús. Fue posible predicar la conversión, exhortar a los hombres para que se reconciliaran con Dios, lleno de misericordia.

¿A qué nos invita?

Testigos de Cristo. La Ascensión de Cristo es también el punto de partida para comenzar a ser testigos y anunciadores de Cristo exaltado que volvió al Padre para sentarse a su derecha.

La fuerza del Evangelio. La Ascensión de Cristo al cielo no es el fin de su presencia entre los hombres, sino el comienzo de una nueva forma de estar en el mundo.

Misión de la Iglesia. San Lucas, después de escribir su Evangelio, emprende también con la inspiración divina la tarea de redactar algo de lo que ocurrió después de que Jesús resucitara y subiera a los cielos.

 

 

 






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