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febrero 25, 2019

Entregan rosarios enviados por el Papa a familias de Tlahuelilpan

Por: Filiberto Monter Santiago

Los tres obispos de Hidalgo concelebraron la Eucaristía para pedir por los fallecidos, lesionados y desaparecidos que dejó el trágico suceso del 18 de enero.

 A un mes y seis días después de la explosión de un ducto de Pemex en Tlahuelilpan, que dejara hasta el momento un saldo de 132 personas fallecidas, decenas de lesionados y desaparecidos; los obispos de Hidalgo volvieron a encontrarse con los afectados para brindarles esperanza.

Mons. Domingo Díaz Martínez, Mons. José Hiraís Acosta Beltrán y Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez entregaron personalmente los rosarios enviados por el Papa Francisco a través del joven Ambrosio Martínez Hernández.

Al medio día de hoy el arzobispo de Tulancingo presidió la Eucaristía en la parroquia de San Francisco de Asís, momentos antes de poner en sus manos “un arma poderosa para el bien de ustedes, de su familia y de su comunidad; un rosario para rezar siempre y hacer frente a las adversidades”, relató en su homilía.

“Por ello el Santo Padre los ha mandado con Ambrosio, para que con nuestra oración comencemos una lucha con el firme objetivo de renunciar a la violencia y velar con esperanza por la paz”, agregó.

Ante la presencia de autoridades civiles, Mons. Domingo Díaz Martínez aseguró que por la gracia de Dios en este día se reunieron para pedir por las familias del mundo, en especial por las que han perdido a algunos de sus integrantes en las últimas semanas.

Más de mil personas recibieron el llamado, con la Misa programada para este domingo, a promover la paz y acabar con la violencia a través del amor a sus enemigos, orar por quienes los difaman, bendecir a quienes los maldicen y perdonar a quienes los han ofendido.

Asimismo, en un ambiente de esperanza, en su facultad de arzobispo en la Provincia de Hidalgo, instó a renunciar al maltrato a los semejantes, al robo, la corrupción y la manipulación.

“La práctica de las sanas costumbres de orar, perdonar, usar la fe y la razón y asistir a la catequesis, nos harán acercarnos cada vez más a la paz; porque respetando los derechos del hombre restamos violencia, y cumpliendo con nuestra obligaciones sumamos momentos de paz”.

Ante el dolor de familias que han perdido a seres queridos, de otras que oran por su recuperación y de varias que desconocen su paradero, los tres obispos mostraron cercanía con cada una de ellas.

Después de recibir su rosario enviado por Francisco, los afectados agradecían la intención de la Iglesia por brindar esperanza ante las ausencias, la desolación y la incertidumbre que evidenciaban sus rostros.

Cabe mencionar que el obispo de Tula, a unas horas del trágico suceso de aquel 18 de enero, compartió un comunicado dirigido a su comunidad, al día siguiente acudió personalmente a Tlahuelilpan y escuchó de viva voz a los afectados.

Sacerdotes de parroquias cercanas brindaron atención espiritual desde un principio a la feligresía y los obispos de las diócesis vecinas, integrantes de la Provincia de Hidalgo, a los nueve días acudieron a la zona para orar junto a familiares por la pérdida de sus seres queridos.

Presencia especial

Por su parte, Ambrosio Martínez Hernández, quien viajó a Roma junto a su familia luego ser el visitante 3 millones a la réplica de la Capilla Sixtina en Pachuca, calificó como especial recibir una encomienda como la que otorgó el Papa a su persona.

“Es un honor ser el mensajero de Su Santidad. Estoy encantado de que el Papa me haya encomendado esta tarea”, expresó emocionado en entrevista.

El joven oriundo de Yahualica (Hidalgo) acudió junto a su familia hoy a Tlahuelilpan para cumplir con la tarea de Francisco, ya que “todo es posible para el que cree, por lo tanto todos podemos ser escuchados por Dios”, según su experiencia de fe que le ha cambió la vida.






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