CATEQUESIS

junio 28, 2018

Hasta que la muerte nos separe

Verónica González / Red Familia

Es muy importante que todo aquello que esperamos de nuestra pareja se hable y se esclarezcan situaciones.

Siempre hemos escuchado al final de los cuentos o las películas románticas la frase: “Y fueron felices para siempre”… Pero, ¿es esto real?

Podría pensarse que bajo las circunstancias que vivimos en nuestra sociedad, donde los jóvenes ya no leen los cuentos y por eso no conocen este final feliz, es casi imposible que esta frase pueda aplicarse, pero no es así.

El doctor Jesús Amaya menciona en su libro ¿Qué hago si mi media naranja es toronja?, que comprender, tolerar y amar a nuestra pareja para toda la vida sí es posible si usamos el cerebro.

Él menciona que estudios recientes arrojan información de que las diferencias cerebrales entre ambos sexos tienden a manifestar comportamientos distintos entre hombres y mujeres que en muchas ocasiones no son entendidos por nuestra pareja, y esto nos lleva a tener dificultades que pueden deteriorar la relación.

Comenta que si hombres y mujeres nos interesáramos en conocer a la persona que tenemos al lado, las relaciones de pareja serían más exitosas.

Tendemos a idealizar a nuestra pareja cuando nos casamos, pero cuando aquello que imaginamos no se cumple nos frustramos y nos sentimos desilusionados, lo que nos lleva a sentirnos insatisfechos dentro del matrimonio.

Lo que no vemos es que el problema no es la otra persona, sino nosotros mismos que creamos una falsa expectativa del otro.

Por esta razón es muy importante que todo aquello que esperamos de nuestra pareja lo hablemos y en común acuerdo esclarezcamos la situación real de la relación.

Así, si lo que buscas es permanecer unido a la persona que amas “hasta que la muerte los separe”, no olvides que la armonía en la pareja depende de:

  • El entendimiento y comprensión de sus conductas y reacciones.
  • Tener presente que mujeres y hombres somos diferentes, pero complementarios.
  • Evitar crearnos falsas expectativas del otro.
  • No esperes que tu pareja cambie algún día, busca amarla tal cual es.
  • Ten presente que la comunicación, la demostración de afecto y la convivencia son básicas para la permanencia del matrimonio.

Fidelidad matrimonial

A juzgar por el número de separaciones matrimoniales que se producen, la fidelidad conyugal es un valor que se halla actualmente cuestionado; la fidelidad supone algo mucho más elevado: crear en cada momento de la vida lo que uno, un día, prometió crear.

Para cumplir la promesa de crear un hogar con una persona se requiere soberanía de espíritu, capacidad de ser el a lo prometido aunque cambien las circunstancias y los sentimientos que uno pueda tener en una situación determinada.

Para una persona el lo importante no es cambiar, sino realizar en la vida el ideal de la unidad en virtud del cual decidió casarse con una persona.

 






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