Iglesia y Sociedad

junio 8, 2018

Iglesia y proceso electoral

Pbro. Mariano Cerón Rojo / Diócesis de Tula

La participación activa de la ciudadanía en las elecciones permite a la sociedad madurar y ser corresponsable en la gestión del bien común.

El pasado 19 de marzo los obispos mexicanos, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), emitieron un comunicado titulado “Participar para transformar”, con motivo del proceso electoral 2018.

Un proceso importante y decisivo para la vida nacional, pues se renovarán más de 3 mil cargos públicos en 30 entidades federativas, incluido el presidente de la República, senadores, diputados federales, nueve gobernadores, mil alcaldes y una parte importante de los diputados locales.

Por ello hacen una invitación al discernimiento personal y comunitario, porque cada fiel cristiano está llamado a cumplir con la obligación moral de elegir a sus gobernantes y legisladores.

En esos representantes se busca: “Hacer el bien posible, porque significa impulsar lo que aporten al bien común, a la paz, a la seguridad, a la justicia, al respeto a los derechos humanos, al desarrollo humano integral y a la solidaridad real con los más pobres y excluidos”.

La participación activa de la ciudadanía en las elecciones permite a la sociedad madurar y ser corresponsable en la gestión del bien común.

Toda la ciudadanía es invitada a participar en la vida cívica y política del país. En el escenario concreto que se vive en México, donde los valores fundamentales a veces palidecen, es fundamental esforzarse en discernir bien por quién votar; la conciencia cristiana debe elegir opciones que generen un mayor bien para nuestro país en todos los sentidos sociales.

Las elecciones de 2018 son una magnífica oportunidad para reconstruir la sociedad, para renovar los paradigmas en que se ha sustentado el desarrollo nacional y sentar las bases de una nueva cultura política alejada de la mentira, la confrontación, la intolerancia y el odio por quienes piensan diferente.

El compromiso en la participación es transformar y llevar al voto razonado y en conciencia, producto de un riguroso discernimiento personal y familiar en favor de los principios y valores fundamentales, que sostienen, dan sentido y rumbo a la organización social como: derecho a la vida, dignidad humana, fortalecimiento de la familia, derecho de los padres a educar a sus hijos y libertad religiosa.

Los obispos han llamado a los fieles católicos y personas de buena voluntad a orar en familia y en comunidad, “para que la próxima jornada electoral se realice, en paz y armonía”, y se busque el mejor bien.

Necesario es un ambiente de paz y oración el 1 de julio. Las elecciones deben ser, al mismo tiempo, una gran ocasión para que “desde la fe todos podamos mostrar nuestro compromiso con México; es decir, con el pueblo real que hoy se encuentra en diversas regiones y en difíciles circunstancias, sufriendo”.

3 mil cargos públicos

Se renovarán en 30 entidades federativas; presidente de la República, senadores, diputados federales, nueve gobernadores, mil alcaldes y diputados locales

 

 

 

 






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