CATEQUESIS

mayo 30, 2016

Importancia de la catequesis prebautismal y prematrimonial

Por: Pbro. Flavio Naranjo Martínez Diócesis de Huejutla

Las pláticas se reducen a una simple charla informal o puramente informativa sobre el sentido del rito y las obligaciones, sin llegar a ser un verdadero catecumenado para padres y padrinos.

La preparación sacramental o catequesis previa al bautismo que se imparte a papás y padrinos es una práctica reciente de los últimos años, incluso es curioso escuchar comentarios de padres de familia que dicen: “Sí, ahora ponen muchos requisitos, hay muchas exigencias, antes no era así, por eso se cambia uno de religión”.

Con esto expresan su descontento a esta exigencia de formación. Si antes no se hacía, ¿ahora por qué sí? Es de entender la desincronización de grandes regiones tradicionalmente cristianas y la consiguiente pérdida del sentido del bautismo como las razones para implantarla.

También es cierto que en muchas partes las pláticas se reducen a una simple charla informal o puramente informativa sobre el sentido del rito y las obligaciones, sin llegar a ser un verdadero catecumenado para padres y padrinos.
Son pocas las parroquias que verdaderamente intentan hacer de estos momentos de encuentro un verdadero catecumenado para renovar la fe inicial en aquellos que se hacen responsables de la educación cristiana. Por ello, la catequesis prebautismal tendrá que tener un verdadero carácter evangelizador o kerigmático.

De la misma forma que el bautismo sucede con la preparación matrimonial. El matrimonio es un acontecimiento humano que abre a la pareja nuevamente la oportunidad de reencontrarse con su fe y la oportunidad de profundizarla y renovar los compromisos que esta exige.

Se ven los mismos problemas: una plática informal, diferencia en los días de preparación que pueden ser de uno a siete, y en otras parroquias donde se opta por jornadas.

Lo cierto es que se puede señalar como dificultad específica una preparación remota al matrimonio, y que por cierto hoy está muy dañada por la dificultad de encontrar matrimonios sólidos que sustenten es sí la riqueza del amor de la pareja.
Actualmente, la mayoría de uniones se encuentran aquejadas por los divorcios frecuentes y la carencia de un amor sincero en la pareja; esto dificulta también la educación en el amor.

Vemos en esta preparación presacramental al bautismo y al matrimonio como una oportunidad para renovar el sentido de la fe y del compromiso crisitano que hace revalorar los dones recibidos y la oportunidad para renovar la vida de quienes se comprometen a vivir y a enseñar a vivir los sacramentos.






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