CATEQUESIS

octubre 23, 2017

Jefes tóxicos

Verónica González / Red Familia

No importa qué tan talentosas sean las personas que lo rodean, ellos siempre querrán tener la razón.

A cuántos de nosotros nos ha tocado en alguna ocasión tener un jefe que nos trata mal, grita sin ninguna razón, no valora a sus trabajadores y genera un mal ambiente en el trabajo? A este tipo de personas se les considera: jefes tóxicos.

De acuerdo con la Sociedad de la Administración de Recursos Humanos (SHRM, por sus siglas en inglés), existen algunos tipos de jefes que alteran y contaminan el ambiente de trabajo, ocasionan que exista un menor rendimiento en los trabajadores y como consecuencia malos resultados dentro de la empresa.

Los jefes tóxicos dañan el ámbito laboral de los empleados y como consecuencia las personas pueden presentar problemas de salud o emocionales que afecten también a su entorno familiar.

También existen algunos líderes que toman una actitud de acoso hacia sus subordinados y constantemente los humillan en público, usan un lenguaje despectivo para referirse a su rendimiento laboral y utilizan la intimidación para darles alguna instrucción.

Hay otros más que no permiten que haya iniciativa por parte de su equipo de trabajo, buscan que hasta el más mínimo detalle pase por sus manos para ser supervisado y no aceptan sugerencias; no importa qué tan talentosas sean las personas que lo rodean, él siempre tendrá la razón y las cosas se harán a su manera.

Están también los jefes que son adictos al trabajo y esperan que sus subordinados se encuentren disponibles las 24 horas, no respetan los horarios laborales ni la vida personal de su colaboradores y les exigen trabajar en días de descanso para supuestamente entregar a tiempo los proyectos.

En el ámbito laboral hay jefes que toman partido por alguno de sus trabajadores sin razón aparente, y provocan división entre su equipo debido a que les dan ciertas concesiones que los demás no tienen.

Los hay también quienes a pesar de poner su mayor esfuerzo para ser buenos jefes no son capaces de dar dirección y rumbo a su equipo de trabajo, no son buenos motivadores y están más preocupados por los resultados cuantitativos, lo cual origina que su equipo haga lo que entendió y no lo que debería de hacer.

Desafortunadamente este tipo de liderazgos, lejos de generar un ambiente positivo, pueden dañar al trabajador física y psicológicamente, y como consecuencia afectar su productividad.

Al pasar un buen número de horas dentro del lugar de trabajo se debe priorizar el que exista un ambiente favorable para que no afecte la salud de los empleados e impida la continuación de actividades.

Mejora el ambiente en tu trabajo

Algunas posturas podrían ayudar a que en el espacio laboral no se generen rivalidades con los mismos jefes:

• Analiza si la situación para identificar es sólo contigo o es un problema generalizado.

• Realicen una reunión con el equipo de trabajo para exponer la situación y busquen argumentos sólidos que respalden su posición.

• Intenten tener un acercamiento con su jefe para exponer la situación de una manera honesta y tranquila.

• Recurran al área de Recursos Humanos para que se haga una evaluación del problema y se encuentren soluciones bilaterales en las que jefe y subordinados salgan beneficiados.

 






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