Editorial

abril 4, 2018

Jesús resucitado camina con los jóvenes

MONS. JOSÉ HIRAÍS ACOSTA BELTRÁN OBISPO DE HUEJUTLA

Estamos en tiempo de Pascua, durante el transcurso del Año de la Juventud. Es una gran oportunidad para que tú, joven, experimentes la cercanía del Señor Jesús Resucitado en un tiempo que pareciera ser como las olas del mar que nos arrastran y nos llevan por caminos lejanos a la fe y al amor.

Pareciera que muchos jóvenes van por caminos de desilusión, de falta de orientación o de sentido de su vida; en depresión por el vacío interior, en rebeldía hacia sus padres, en irresponsabilidades a sus quehaceres cotidianos.

Algunas de estas situaciones se dejan ver en los discípulos de Emaús, según nos narra el Evangelio de San Lucas (24,13-35), donde se muestra la experiencia de estos discípulos después de la Resurrección del Maestro.

Ellos tenían la esperanza de que el Señor resucitaría, pero ya habían pasado tres días y aún no sabían nada del Maestro; regresaban a Emaús tristes, desilusionados.

El Señor camina con ellos sin que lo reconozcan. Les preguntaba los motivos de su desilusión. Ellos comentaron que tenían la esperanza de la Resurrección del Maestro y no habían tenido ninguna noticia.

Él les explicaba las Escrituras en las que se habla de su Resurrección y les reprochaba su incredulidad. Llegaron los discípulos a su casa y el Señor hizo que iba más lejos. Le ofrecieron hospedarse, pues era tarde.

Allí lo reconocen al partir el pan. Los discípulos comentan cómo su corazón ardía cuando les explicaba las Escrituras.

De la misma manera, como Jesús Resucitado se acerca a los discípulos y camina con ellos, hoy el Señor sale a tu encuentro, joven. Quizá lleves una vida cómoda que te hace sentir autosuficiente y buscas sólo las cosas de este mundo y,en el fondo, tienes un vacío, necesidad de Dios.

Ten en cuenta que el Señor mismo es quien sale a tu encuentro, te motiva a creer en Él. Permítele que llene tu corazón.

Joven que camina por la vida desilusionado, deprimido, con obstáculos, preocupado por la pobreza, la delincuencia, las dificultades para lograr una profesión o un trabajo, o por la corrupción y la impunidad: yo te digo ¡ánimo!

Aunque muchas veces no alcances a percibirlo, el Señor camina a tu lado. El Señor te da ánimo, consuelo y fortaleza. Permite que Él, con su Palabra, te enseñe que está vivo.

Jóvenes: que en este tiempo de Pascua puedan experimentar la cercanía de Jesús resucitado que sale a su encuentro, que camina a su lado, de tal modo que tienen que superar sus tristezas, angustias, odios, rencores y egoísmos, porque Cristo resucitado camina a su lado consolándolos, animándolos y dándoles esperanza en el camino.

 






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