Iglesia y Sociedad

septiembre 2, 2019

La celebración del Día Internacional de la Paz

Pbro. Mariano Cerón Rojo / Arquidiócesis de Tula

Para la Iglesia es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 55/282 a través de la cual declara que, a partir de 2002, el Día Internacional dela Paz se celebrará el 21 de septiembre de cada año.

Por ello la ONU invita a todas las naciones y pueblos a que cumplan una cesación de hostilidades durante todo ese día, y a que también lo celebren mediante la educación y la sensibilización del público sobre todos los temas relacionados con la paz.

El Día Internacional de la Paz es una oportunidad para hacer un balance de los esfuerzos para promoverla, así como el bienestar de todos los pueblos del mundo.

Hay 17 objetivos (posiblemente se cumplan en 2030) que forman parte de un contrato social firmado por los líderes de la comunidad global, pero es necesario evaluar los alcanzados hasta ahora y comenzar a centrarse en todo lo que queda por hacer.

Promotora de paz

A través de su cuenta en Twitter @Pontifex_es, el Papa dio un mensaje en el Día Internacional de la Paz en 2018: «La paz se elige, no se puede imponer y no se encuentra por casualidad».

Recordemos que en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, celebrada el 1 de enero de ese mismo año, Francisco señaló que«la paz es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos. Especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y mi oración».

Por su parte, en el 2019, en el mensaje por la paz de inicio de año, el Papa criticó que en muchos lugares se haya difundido una retórica antimigrantes o antirefugiados para recoger réditos políticos.

«En muchos países de destino se ha difundido ampliamente una retórica que enfatiza los riesgos para la seguridad nacional o el coste de la acogida de los que llegan, despreciando así la dignidad humana que se les ha dado a reconocer a todos, en cuanto que son h os de Dios».

También recordó que la paz, en efecto, es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser acogido día tras día.

La paz es una conversión del corazón y del alma, y es fácil reconocer tres dimensiones inseparables de esta paz interior y comunitaria: la paz con nosotros mismos; la paz con el otro: el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre; atreviéndose al encuentro y escuchando el mensaje que lleva consigo.

Así como la paz con la creación, redes cubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro; pero también es necesario en nuestro tiempo la política de la paz que conoce bien y se hace cargo de las fragilidades humanas.

En su mensaje, Francisco también recordó las palabras de San Juan Pablo II: «Si son muchos los que comparten el sueño de un mundo en paz, y si valora la aportación de los migrantes y los refugiados, la humanidad puede transformarse cada vez más en familia de todos y nuestra tierra verdaderamente en casa común».

REFLEXIONES:

  • «La paz de Jesús va con esta vida depersecución, de tribulación. Una paz que está muy por debajo, muy profunda en todas estas cosas».
  • «La paz nos enseña, la de Jesús, a avanzar en la vida. Nos enseña a soportar».
  • «La persona que vive la paz jamás pierde
    el sentido del humor. Sabe reírse de sí misma, de los demás, es más también de su propia sombra, se ríe de todo… Este sentido del humor que está tan cerca de la gracia de Dios».

 

 






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