CATEQUESIS

noviembre 1, 2018

La comunicación entre padres e hijos

Por: Silvia del Valle

Hemos caído en la trampa de la sociedad y se ha dejado a un lado lo más importante que es nuestra familia y sus necesidades.

En nuestros días es cada vez más común ver a las familias distanciadas; parece mentira que en este siglo tan lleno de avances tecnológicos y de medios informativos nuestro principal problema sea la falta de comunicación.

En el fondo todo esto tiene lógica, ya que hemos caído en la trampa de la sociedad y se ha dejado a un lado lo más importante que es nuestra familia y sus necesidades, nos hemos ido a satisfacer solo lo que la moda impone.

Pero nunca es tarde para poner solución a esta problemática:

Que tus hijos vean que estás siempre disponible para ellos

Para lograrlo es importante primero tener una buena comunicación con nosotros mismos, saber cuando tenemos conflictos internos o cuando estamos bien dispuestos a escuchar a nuestros hijos.

Con esto evitamos las respuestas como “¿qué quieres?” o “déjame en paz, ¿qué no ves que estoy ocupada?”.

Propicia los espacios de comunicación

Primero que nada debemos hacer que la hora de los alimentos sea un momento de comunicación familiar, es por eso que en casa debemos poner la regla de que a la mesa no llevamos aparatos electrónicos ni teléfonos celulares.

Una buena forma de lograr que no haya aparatos en la mesa puede ser poner una charola antes de llegar a la mesa, para que ahí se coloquen los celulares y demás aparatos que nos pueden quitar la atención.

Ponte en los zapatos de tu hijo

Es importante escuchar a nuestros hijos y tratar de hacer empatía con ellos. Quizá su problema no sea tan grave desde nuestro punto de vista, pero debemos recordar que nosotros ya pasamos por esa época y que para ellos puede representar algo muy difícil de solucionar.

Comunicación es sinónimo de diálogo, no de monólogo

Para que exista una verdadera comunicación es muy importante que haya momentos de escuchar, momentos de acoger el mensaje y momentos de comentar y dar nuestra opinión.

Pero si solo es un monólogo donde lo único que hacemos es darles un “sermón” interminable a nuestros hijos, no estamos comunicándonos y nuestros hijos pocas veces querrán volver a tener estos encuentros porque, ¿a quién le gusta que lo regañen?

Llegar a acuerdos es vital

Para que una comunicación sea verdaderamente productiva es necesario que lleguemos a acuerdos y si pueden ser por escrito es mucho mejor, así no se nos olvidará y podremos cumplir con los acuerdos a los que llegamos.

La comunicación es un arte y por lo mismo debe adaptarse a las necesidades de cada familia, pero debemos buscar los canales adecuados para que se dé esta comunicación lo antes posible, ya que nuestros hijos crecen y mientras más nos tardemos será más difícil lograrlo.

 

 






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