CATEQUESIS

octubre 9, 2019

La familia en misión permanente

Por: Silvia del Valle 

Si nos acercamos y compartimos el tesoro de amor y gracia que Dios nos regala, seguro lograremos comunidad.

En este mes la Iglesia nos recuerda la importancia de estar en misión permanente y esto debe comenzar desde la familia, que es la primera comunidad de vida y amor.

Empieza con tu testimonio

La mejor forma de atraer almas a Cristo es con el ejemplo, con el testimonio, y es muy bueno que el primero lo demos en nuestra familia.

Es necesario que en todas nuestras acciones, hijos y cónyuge, veamos a Cristo reflejado, de esta forma conocerán a un Señor cercano e inmerso en la vida familiar cotidiana.

Nosotros debemos ser la sal de la tierra y la luz del mundo, y comenzar por nuestra familia.

Que entre hermanos se apoyen

Una vez que nuestros hijos han tenido a Cristo en su vida cotidiana es muy sencillo que entre ellos también lo transmitan; es decir, que busquen siempre ayudarse y cuidarse, que estén empeñados en que el otro esté bien.

Cuando están pequeños es más fácil porque nosotros podemos orientarlos para que moldeen su carácter y la prioridad sea ayudar a sus hermanos, pero ya que están más grandes es necesario hablar con ellos para llegar a un acuerdo y lograr que la familia sea lo primero.

La primera misión es tu familia

Muchas veces se nos va la vida tratando de hacer miles de apostolados y obras de Dios, pero no podemos perder de vista los que tenemos en la familia, como misión primordial dada por Dios.

Si comenzamos a formar a nuestros hijos conforme a lo que la doctrina y el Magisterio de la Iglesia nos pide, estamos en misión permanente.

Hay tiempo para todo y si tus hijos están pequeños es tiempo para ellos; ya llegará el día en que puedan compartir con los demás todas las gracias que Dios les ha regalado.

Testimonio a los demás

El primer testimonio es el de la vida en familia. Si nos ven comunicarnos bien, que somos una familia unida, que manejamos los problemas adecuadamente, que intentamos comunicar a Cristo y hacer visa sus enseñanzas, entonces estamos en misión.

Acompaña a otras familias

Muchas veces nos cruzamos en el camino con familias muy afines a nosotros que van buscando a alguien para que los acompañe y oriente en medio de la sociedad actual, tan en contra de la familia.

Si nos acercamos y compartimos el tesoro de amor y gracia que Dios nos regala en familia, seguro lograremos hacer una pequeña comunidad de edificación y sana convivencia.

¿Cuál es su tarea primordial?

La familia tiene la misión de revelar, custodiar y comunicar el amor, ese amor es el reflejo del amor de Dios a los hombres y del amor de Cristo a su Iglesia.

Solo en un ambiente amoroso puede el hombre aprender a desplegar plenamente su personalidad y alcanzar la meta que Dios propone a todo hombre: la santidad.

La familia es el medio querido por Dios para que los hombres colaboren ordenadamente en su decreto Creador y Salvador.

Por su misión, por su origen y por su naturaleza es muy grande la dignidad de la familia.

En el plano meramente natural, por voluntad expresa de Dios, es el fundamento de la sociedad -y por eso merece especial solicitud por parte de la autoridad civil-.

Pero además, es parte del fundamento de la Iglesia y uno de los medios querido por Dios para realizar su crecimiento.






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