CATEQUESIS

Abril 3, 2017

La hipersexualización

Por: Verónica González / Red Familia

En este mes es muy importante no sólo festejar a los niños, sino también protegerlos y reflexionar acerca de todos los riesgos a los cuales están expuestos.

En los últimos años hemos visto cómo los anuncios, las series de TV, internet y hasta las películas infantiles se han empeñado en presentar protagonistas cada vez más jóvenes con cuerpos artificiales esculpidos a base de cirugía y Photoshop; lo que ha llevado a que salten a la fama modelos que muestran un paradigma artificial de belleza femenina, extremadamente esbelta, frágil, vulnerable e irreal.

Hemos llegado al punto de que hoy en día los niños y, sobre todo, las niñas son utilizadas y “sexualizadas” como medio para vendernos todo tipo de productos, desde sopas y coches, hasta muñecas, videojuegos, ropa, joyas y casas.

Esto ha llevado a que cada vez, a menor edad, los niños y sobre todo las niñas se preocupen por su apariencia física y se inicien en el culto al cuerpo, por lo que los casos de trastornos alimenticios ahora aparecen en menores de diez años.

La hipersexualización en los niños está caracterizada por expresiones, posturas o vestimenta consideradas precoces e inadecuadas para su edad; por ejemplo, existen programas de TV en los que las niñas entre tres y diez años son presionadas por sus madres a utilizar pelucas, maquillaje, bronceadores o pestañas postizas, como si fueran mujeres adultas para participar en concursos de belleza, no importándoles los problemas físicos y mentales que puedan llegar a sufrir las niñas.

Lo más triste es el mensaje que se transmite: “Una sociedad que valora ante todo y sobre todas las cosas la importancia de lo físico, donde las niñas viven por y para esos concursos, para ser la más bella del lugar”.

Según estudios realizados, la hipersexualidad tiene su origen en la falta de supervisión en las campañas publicitarias, en la falta de regulación del contenido de los programas que se transmiten en horarios familiares y en la promoción de videos y escenas altamente sexualizadas que se filtran en la programación para niños, la falta de cumplimiento del código de ética que los mismos medios han elaborado, así como la falta de supervisión o la complicidad de los padres.

La relación con nuestro cuerpo cambia a lo largo de los años y, con ella, va transformándose la sexualidad. Por supuesto, la sexualidad infantil es muy diferente a la adulta; sus implicaciones, búsquedas y motivaciones son bien distintas.

De acuerdo a los especialistas, “para que los hijos en un futuro tengan una sexualidad plena y sana es necesario formarles, desde la concepción, una imagen respetuosa, positiva y amorosa de nuestro cuerpo. Una vida uterina satisfactoria, un nacimiento placentero, unos primeros meses y años de vida en los que se nos cobije y se nos acompañe de forma respetuosa”.

Una mejor infancia

Algunas recomendaciones de Red Familia:

1. No permitas que los niños vean programas o contenidos inapropiados para su edad.
2. Compra ropa adecuada para su edad.
3. Evita los videojuegos que estén cargados de violencia y símbolos sexuales.
4. Si está en edad de utilizar redes sociales, supervisa el contenido que publica.
5. Los papás tienen que ser una contensión ante el bombardeo publicitario.

Fomentar una autoestima alta en los niños, amor y respeto hacia sí mismos, el buen ejemplo de los padres que no se someten pasivamente a lo que está de moda, sirve de gran ayuda para evitar que en un futuro se vean atrapados por la influencia de la publicidad y de los modelos artificiales.






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