Voz de la iglesia

febrero 6, 2013
 

La importancia de la Fe en los migrantes

Por: Anahi Angeles Moreno
Fuente: CELAM

Invitar a todos los hombres, sin excepción o exclusión alguna, a la comunión con Dios que nos abre «la puerta de la Fe».
Tras haber celebrado la Jornada Mundial de las Migraciones, el pasado domingo 20 de enero, el Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, exhortó a dejar resonar en nuestro corazón las palabras de San Pablo: «El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9, 16).
Nuestra Iglesia Diocesana ha de tener en cuenta que las personas que, por motivos diversos, viven la experiencia de la migración, han sufrido un profundo cambio cultural con el desplazamiento geográfico: la transferencia de un mundo rural a un mundo urbano. Esta realidad pone de relieve nuestro deber para ayudar a que la Fe no se quede en un simple recuerdo para el inmigrante: necesita imperiosamente cultivarla para, con su luz, leer su nueva historia desde la misma Fe.
Urge vivir la catolicidad no solamente en la comunión fraterna de los bautizados, sino también en la hospitalidad brindada al inmigrante, sea cual sea su raza, cultura y religión, rechazando toda exclusión o discriminación, respetando y promoviendo los derechos inalienables de las personas y pueblos. «En esta difícil coyuntura histórica de crisis global generalizada, las comunidades cristianas han de perseverar haciendo tangible la caridad de Cristo en el testimonio vivo de los creyentes. El Hijo de Dios, al haber asumido nuestra condición humana, no deja ningún aspecto de la vida humana sin iluminar ni transformar».
Finalmente dijo: “reitero mi invitación a todos para ser testigos del Evangelio y artífices de paz. Que Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por intercesión de Santa María nos sostenga en el camino emprendido”.