Para conocer sobre liturgia

julio 25, 2017

La Liturgia de las Horas, tiempo al servicio de Dios

Por: Hna.María Guadalupe Puente Cuevas / Misionera de Jesús Hostia

Promulgada con la Constitución Apostólica Laudis Canticum, del papa Pablo VI.

La Liturgia de las Horas es una estructura de oración, concebida y organizada de modo que, al santificar toda la jornada y la vida de los fieles, sea expresión de la oración de cada uno de los orantes y sobre todo de la comunidad eclesial.

La nueva Liturgia de las Horas fue promulgada con la Constitución Apostólica Laudis Canticum, del papa Pablo VI, el 1 de noviembre de 1970; por su parte, la Introducción General de la Liturgia de las Horas (IGLH) fue publicada el 2 de febrero de 1970, la cual explica el sentido, la teología y la forma concreta de celebrarla de una manera renovada.

La Iglesia, el al mandato del Señor «orar siempre sin desfallecer», ha buscado unirse siempre al Sumo Sacerdote de la nueva alianza, Cristo Jesús, que lleva a cabo también la obra salvífica del Padre por medio de la celebración litúrgica del oficio divino.

De tal forma que la Iglesia “no cesa un momento en su oración y nos exhorta a nosotros con estas palabras: «Por medio de Jesús ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza». Por lo que se responde al mandato de Cristo no sólo con la celebración de la eucaristía, sino también con otras formas de oración, principalmente en la liturgia de las horas, que conforme a una antigua tradición cristiana, tiene como característica propia la de servir para santificar el curso entero del día y de la noche”. (IGLH 10)

Esta es una forma también de santificar el tiempo, con la intención de dedicarlo y dirigirlo al servicio de Dios para darle gloria, y de los hombres para su santificación; como también es un espacio de gracia donde todos los fieles se reúnen para celebrar la obra de redención (por medio del Misterio Pascual), siendo una oportunidad de salvación y un momento donde Cristo está presente en la asamblea que se ha congregado, en su palabra que es proclamada y «cuando la Iglesia suplica y canta los salmos».

El oficio divino, en sus diferentes horas del día, ayuda, dirige y orienta la vida de los hijos de Dios a darle gloria al Padre, por medio de su Hijo Jesucristo y bajo la acción del Espíritu Santo, al someter a Él todas las cosas.

De manera que dentro de la vida cristiana todo sea una alabanza, súplica y acción de gracias como ofrenda santa, agradable a Dios. Por lo tanto, su finalidad es “la santificación del día y de todo esfuerzo humano”. En este sentido, cada una de las horas del oficio divino deben responder al momento del día y a las condiciones de la vida del ser humano.

¿Quiénes la deben rezar?

La obligación de celebrar la Liturgia de las Horas, según el Derecho Canónico, compete a los sacerdotes y a los miembros de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, conforme a sus constituciones. (Canon 1174,1)

Pero también se invita encarecidamente a los demás fieles a que, según las circunstancias, participen en la Liturgia de las Horas, puesto que es acción de la Iglesia. (Canon 1174,2)

Con el fin de valorar esta forma de celebrar el misterio pascual de Cristo, se presentarán a grandes rasgos los aspectos más importantes de la Liturgia de las Horas.

 

 

 






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