Para conocer sobre liturgia

enero 8, 2015

La marcha nupcial

Por: Prof. Víctor Tonatiuh Rodríguez G. Maestro de Capilla de la Parroquia Basílica de Santa María de Guadalupe

Contrario a lo que se cree, la melodía no es litúrgica y no es propio tocarla en las ceremonias de matrimonio dentro de la Iglesia católica.

Es muy común escuchar en las ceremonias, cuando van entrando los novios a la iglesia, un acompañamiento musical al que se le ha dado el nombre de marcha nupcial, como lo más adecuado para iniciar la Eucaristía en la cual una pareja manifestará su consentimiento de vivir el amor de Dios en calidad del Sacramento del Matrimonio.

Durante muchos años, dentro de la música litúrgica se ha tenido el debate de si está bien o no el que se ejecuten dichas notas en celebraciones de este tipo.

En este artículo veremos qué nos dice la Iglesia sobre la música, quién fue el compositor de la marcha nupcial, el propósito con el cual fue escrita y, por último, dónde surge la tradición por la cual se ejecuta en las bodas.

La marcha nupcial se trata de un encantamiento por el cual un espíritu maligno consiguió hacer amar por una mujer a un charlatán transformado en asno.

En el número 19 de las Orientaciones Pastorales sobre la Música Sagrada, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) nos dice: «La melodía deberá siempre ser bella, aun en su sencillez, nunca profana, que evoque la música mundana o que provenga de ella, siempre según las características culturales de la comunidad celebrante; siempre capaz de expresar y alentar la oración en sus distintas modalidades».

Ciertamente, la marcha nupcial es admirable en su concepción musical, pero no es precisamente la belleza litúrgica lo que expresa.

Contexto histórico del compositor y su obra

El creador de la marcha nupcial fue Felix Mendelsohhn, hijo de un banquero judío alemán cuya economía había prosperado con creces tras la derrota y segundo exilio de Napoleón, en 1815; nieto del rabino y filósofo del siglo XVIII Moisés Mendelsohhn. Felix, desde muy temprana edad, estuvo rodeado de cultura en casa. Su padre, al notar sus dotes musicales, no escatimó en hacer que estos fueran desarrollados. A la edad de 9 años tocó su primer concierto de cámara.

En su vida publicó 72 composiciones y 49 más fueron póstumas; también se dedicó a rescatar la obra de Jahann Sebastian Bach, por largo tiempo olvidada. Dentro de su vasta producción musical se encuentra la marcha nupcial.

¿Fue escrita para una ceremonia religiosa?

La melodía forma parte de la ópera “Sueño de una noche de Verano, opus 61”, inspirada en la obra del mismo nombre del autor William Shakespeare. Fue escrita en dos momentos de la vida del compositor. La primera, entre el 8 de julio y el 6 de agosto del 1826; en los inicios de su carrera compuso la obertura Op. 21, la cual fue estrenada el 20 de febrero de 1826. En 1842, unos pocos años antes de su muerte, escribió el resto como música incidental para una producción de la obra de teatro, a la cual incorporó la obertura posteriormente. La marcha nupcial se encuentra en esta segunda parte.

Delfino Barranco, por muchos años maestro de Capilla de la Catedral de Tulancingo, nos da un pequeño resumen del argumento de la obra: “Se trata de un encantamiento por el cual un espíritu maligno consiguió hacer amar por una mujer a un charlatán transformado en asno”.

“El rey Oberón y Titania, su esposa, litigan entre ellos con motivo de un favorito, hijo de un príncipe de las indias. Este contras- te irrita a Oberón a tal punto que ordena a Puch, genio del aire, tocar con la yerba encantada los ojos de Titania mientras ésta duerme, de modo que, al despertar  tenga que mar locamente el primer viviente que encontrase, Punch, solicito, se acerca a Titania que duerme y pone sobre sus párpados cerrados la diabólica raíz. Después hace sufrir una metamorfosis a Botton, un estúpido joven, metiéndole sobre los hombros una cabeza de asno. Los compañeros de Botton ven con terror en el pobre imbécil la cabeza de asno; mas él, persuadido de que con sus gritos quieren burlar- se, se pone en marcha cantando la marcha nupcial para asegurarse a si mismo”.

“Naturalmente, el grotesco personaje despierta con su canto y marcha a Titania, la cual abriendo sus ojos grita radiante de alegría: ‘¿Quién es el ángel que me despierta de este modo en verde lecho?’ Y viendo a Botton, con largas orejas de asno, saltando con viveza, le tiende sus brazos, le acaricia su velludo hocico de asno, mientras él le responde con sonoro rebuzno y le dice: ‘Ven mi querida alegría, cómo te amo yo’. ‘Oh, estoy loca por ti’, exclama Titania”.

La marcha nupcial en el enlace matrimonial

Durante una de sus últimas  presentaciones, dos años antes de morir, en el palacio de Buckingham, Felix Mendelsohhn fue invitado por la reina Victoria y su esposo el príncipe Alberto. Seguramente fue esta presentación lo que después influenció a la monarca británica para que escogiera, años más tarde, la marcha nupcial para el matrimonio de su hija Victoria con el emperador alemán Federico II, en la iglesia protestante anglicana. Esto sucedió once años después de la muerte del compositor.

Como podemos ver, esta obra nunca la concibió Felix para el servicio religioso, sino más bien para un contexto totalmente diferente. De acuerdo a lo que se nos pide sobre la música, la mar- cha nupcial no es litúrgica y no es propio tocarla en las ceremonias de matrimonio dentro de la Iglesia católica.






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