CATEQUESIS

Mayo 8, 2017

La mujer y la maternidad

Verónica González / Red Familia

Sólo una madre es capaz de amar por encima de sus propias necesidades, a pesar del cansancio e incluso de la ingratitud.

Apropósito de este mes de mayo, me gustaría referirme a esa misión tan importante para la sociedad que es la de ser madre. Sin duda alguna, para cada persona la mamá tiene un lugar primordial a lo largo de toda su vida.

Hoy en día es muy frecuente oír hablar de los derechos de las mujeres como si habláramos de unos derechos diferentes a los de las demás personas, aunque para muchos esto es una exageración

Sin embargo, hay algo de razón, ya que la mujer tiene ciertas características que deben ser tomadas en cuenta para armonizarlas con los derechos de todas las personas; una de ellas es la posibilidad de la mujer de ser madre.

La mujer tiene derecho a compartir con el padre de sus hijos la responsabilidad de atenderlos, educarlos y formarlos, y no porque esa sea su única misión sobre la tierra, sino porque es la más importante tanto a nivel personal y familiar, como para la comunidad.

Pero la seguridad y tranquilidad de la mujer que es madre tiene como base su derecho a ser querida con el amor exclusivo de su esposo, y a que sus hijos sean la expresión del amor mutuo entre ellos y no de la imposición de él u otra persona.

Actualmente, es muy claro que ella puede trabajar y ser económicamente productiva, además de cumplir con su misión de ser mamá. La maternidad tiene una gran importancia social, ya que a partir de esta se provee de nuevos ciudadanos a la sociedad.

Es verdad que la madre soporta en exclusiva todo el peso del embarazo, el parto y la lactancia, pero fuera de estas tareas que el esposo no puede compartir, el cuidado, atención y educación de los hijos es tarea y responsabilidad de los dos.

Esta colaboración entre ambos para llevar juntos las cargas de la maternidad y la paternidad es tan indispensable como la que se requiere para que pueda iniciar la nueva vida de los hijos.

El amor maternal se presenta frecuentemente como un ejemplo de amor incondicional, que de no existir haría inviable la supervivencia de sus hijos y a mediano y largo plazo conduciría a las personas a la soledad y la tristeza de no saberse, y sentirse, verdaderamente amados. Sólo una madre es capaz de amar por encima de sus propias necesidades, a pesar del cansancio e incluso de la ingratitud.

Es cierto que la maternidad requiere de tiempo y mucha energía para sacar adelante a los hijos durante los primeros años, pero de ninguna manera está peleada con el desarrollo profesional, ya que su capacidad le permite tener competitividad en este rubro gracias a sus cualidades.

El plus de mamá

La maternidad da a la mujer la oportunidad de relacionarse de modo activo con la vida, las personas y la realidad; desarrolla sus capacidades para la visión de conjunto, porque se vuelve sensible a las necesidades de los demás, lo que la lleva a ser buena candidata para ocupar puestos directivos.

Debe quedar claro que la maternidad no es un obstáculo, sino una oportunidad de crecimiento y desarrollo que ayudará a la mujer a actualizar todas sus capacidades al máximo.

Finalmente, tengamos presente que los hijos no son sólo asunto de la mujer: la paternidad/ maternidad es una realidad que debe ser vivida por el padre y por la madre, con el apoyo de la sociedad.






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