Para conocer sobre liturgia

octubre 27, 2017

La salmodia es palabra de Dios

Hna. M. Guadalupe Puente Cuevas / Colaborador

El Espíritu pone en nuestras bocas oraciones inspiradas de la Escritura y así comenzamos a hablar.

La salmodia es el elemento más característico de la Liturgia de las Horas; en los salmos está resumida la historia de Israel como pueblo de Dios, la historia de la Iglesia, la historia de cada hombre que es templo de Dios.

1. Los salmos son palabra de Dios que presenta el misterio de Cristo

Los salmos, antes que plegaria, son una revelación que Dios hace de sí mismo a nosotros por medio del Verbo; el Verbo se encarna ahora, pero ya no en la carne, sino en la palabra.

2. Los salmos son una escuela de oración

Dios enseña al hombre a hablar para que después pueda comunicarse con Él, unido a sus hermanos para expresar sus sentimientos y necesidades; Israel como pueblo, escuchó la palabra y poco a poco aprendió a responder, dejando a su corazón expresarse y manifestar sus sentimientos ante situaciones nuevas.

El Espíritu pone en nuestras bocas oraciones inspiradas de la Escritura y así comenzamos a hablar y a colaborar con el Espíritu, aprendiendo y manifestándonos en su lenguaje; así, nuestras propias expresiones llevarán el estilo de Dios. Para esto nos sirven los Salmos.

3. Los salmos tienen un significado cristiano

Los salmos se relacionan con Cristo de varias maneras: se atribuye a Cristo lo que se dice en los salmos, confesamos la divinidad de Cristo y lo consideramos el término de nuestra oración.

Cristo es quien alaba al Padre, quien suplica, quien pide perdón para los pecadores, el verbo de Dios se hace nuestro mediador; en los salmos hay una luz velada del misterio de Cristo, quien les dio pleno sentido y cumplimiento.

4. Los salmos son recitados en nombre de la Iglesia

Los salmos son profecía de la Iglesia, son oración de todo el cuerpo místico de Cristo. Es la Iglesia entera, la humanidad entera, el Cristo total, el que sufre, reza, clama, implora y alaba; nos convertimos así en la voz de los hermanos que esperan que los tengamos en cuenta en nuestra oración.

5. Los salmos encierran la voz de toda la humanidad 

Los salmos son gritos de esperanza, fe, confianza, queja, dolor, angustia, arrepentimiento y adoración; toda la gama de sentimientos de corazón humano se expresa en ellos, como en un entrenamiento espiritual de oración.

Nosotros ponemos en las manos de Cristo nuestras miserias, Él pronuncia su palabra sobre nuestra vida y nosotros, consagrados por la pobreza que Él asumió para redimirnos, hallamos en su pobreza una riqueza sin fin.

En sus sufrimientos, nuestros fracasos se tornan en victoria y su muerte se convierte para nosotros en vida eterna. ¡Hagamos nuestra esta oración!

Lo que dice el Dei Verbum

«En los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos; y es tanta la eficacia que radica en la Palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual».

Y prosigue: «Muy a propósito se aplican a la Sagrada Escritura estas palabras: ‘Pues la Palabra de Dios es viva y e caz, que puede edificar y dar la herencia a todos los que han sido santificados’» (21).

 

 






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