CATEQUESIS

diciembre 26, 2017

Lápiz y papel

Red Familia / Colaboración

Dejar en segundo plano la escritura manual puede resultar perjudicial en el rendimiento académico 

Es sorprendente ver cómo los pequeños logran adaptarse a la tecnología. Hoy podemos observar a niños de dos años que manipulan una tableta de manera espectacular, incluso hay quienes a los tres años son capaces de escribir su nombre y enviarlo vía WhatsApp, acto que llena de orgullo a sus padres porque su hijo demuestra grandes aptitudes para el manejo de los gadgets.

Así, el uso de la tecnologías de la información y comunicación en el ámbito de la educación se ha convertido en una parte fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje, donde la tableta se ha vuelto una herramienta imprescindible como lo había sido siempre la pluma y el cuaderno.

Podríamos pensar que con las tabletas los niños aprenden más rápido a reconocer letras, que el tema de la ortografía está resuelto por los correctores y que la escritura a mano ha pasado a segundo término.

Sin embargo, dejar en segundo plano la escritura manual puede resultar perjudicial en el rendimiento académico.

Según un estudio de la Universidad de Indiana, el escribir a mano mejora el conocimiento de la ortografía, brinda mayor fluidez de ideas a la hora de escribir y redactar, mejora la capacidad de lectura y, además, potencializa la memoria.

Los estudios de neuroimagen demuestran que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea.

Con la escritura manual se hace una representación interna de las letras que involucra la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro, se activan áreas relacionadas con la ortografía, sonido y significado de las palabras.

Por el contrario, cuando los niños se limitan a teclear, simplemente representan en su cerebro un mapa del teclado.

Aprender a escribir es un proceso más complicado que aprender a oprimir unas teclas, ya que los símbolos que los niños escriben para representar cada letra no siempre son iguales, de tal manera que internalizan los rasgos esenciales de cada letra para que en un futuro aprendan a leer con mayor fluidez.

De igual manera, los apuntes que se toman con una tableta o computadora son mucho menos efectivos para el proceso de aprendizaje, ya que cuando los apuntes se toman a mano se hacen muchos procesos de integrar y seleccionar lo más importante para ir crear el contenido.

No se trata de poner la escritura a mano contra la tecnología, sino de aprender a utilizar el teclado de la mejor manera; por ejemplo, este facilita escribir mucho más rápido, lo que da la oportunidad a tomar apuntes literales sin procesar mucho lo que escribimos.
Esto nos puede ayudar a que posteriormente retomemos esa información y podamos realizar a mano un resumen con nuestras propias palabras para que se vuelva un aprendizaje significativo.

¿Cómo activar la escritura a mano?

Es muy importante que nuestro cerebro se mantenga activo, por lo que la escritura a mano es uno de los mejores ejercicios mentales que hay para ejercitar la memoria, las capacidades visuales y las habilidades motoras finas.

Te invitamos a que la promuevas dentro de tu familia, especialmente con tus hijos, bajo las siguientes sugerencias:

• Vuelve a dejar notas pegadas en el refrigerador.

• Impulsa a tus hijos a redactar un diario.

• Sorprende a tu familia, esposa o esposo con una carta hecha por ti y enviada por el correo postal.

Las habilidades básicas no se deben dejar perder y ya que para el fomento de la escritura, en la familia está la solución.






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