Voz de la iglesia

julio 29, 2015

Laudato si, al cuidado del medio ambiente

Por: Anahi Angeles Moreno / Fuente: Aleteia

¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? ¿Para qué nos necesita esta tierra?

Dar un sentido a la vida, al valor de estar juntos en una «casa común», porque esta tierra maltratada y saqueada clama (2). Es la invitación del papa Francisco en su segunda encíclica: Laudato si (Alabado seas), publicada el jueves 18 de junio, en varios idiomas.

Como él mismo lo dijo en Brasil a los jóvenes en el verano de 2013: «Que va a haber lío, va a haber», porque la Iglesia en salida de su pontificado hace una crítica sin precedentes al poder económico y político para una «conversión ecológica» (216), es decir, pide «un cambio de rumbo» (163).

El documento consta de 191 páginas de contenido social y pastoral. En seis capítulos, el papa invita a actuar ya (166). No sólo hace un elenco de problemas, sino también un llamado a la esperanza para buscar la solución.

Con un lenguaje «sincero y abierto», dirigido a toda la humanidad, el pontífice cuestiona a las «conciencias» del poder, aquellas que no han hecho «nada» para salvar el planeta y «queman el tiempo» en congresos internacionales, «minimizando» lo que los mercados no aprueban (5).

Asevera que debemos preguntarnos: «¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? «¿Para qué nos necesita esta tierra?»: «Si no nos planteamos estas preguntas de fondo -escribe el papa– «no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes» (160).

Hay varios ejes temáticos que Francisco presenta con coherencia en todo el texto: «Los pobres y la fragilidad del planeta», «Un mundo en el que todo está conectado», «La crítica al poder de la tecnología», «El llamado a una nueva economía y el progreso», «El valor de cada criatura», «La necesidad de debates sinceros y honestos», «La cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida» (16).

En el primer capítulo, el Santo Padre aborda la relación entre la contaminación y el cambio climático, el mal uso del agua, la pérdida de la biodiversidad, la desigualdad entre regiones ricas y pobres o la «debilidad de las reacciones» (58), políticas ante lo que llama «la deuda ecológica» (51) con mayores responsabilidades para los países desarrollados.

En el segundo, titulado “El Evangelio de la creación”, habla sobre la unidad que hay en el momento de que Dios nos creó para cuidar y llegar humanos y animales a la plenitud del Reino.

En el tercero, nombrado “La raíz humana de la crisis ecológica”, el papa dice que muchas veces se invierte más en tecnología e industria que en la formación humana y cuidado de los seres humanos. Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad, afirma.

En el capítulo cuatro habla sobre “Una ecología integral como parte del propio cuerpo”. Nuestro cuerpo nos pone en relación directa con el medio ambiente y con los demás seres humanos. Su aceptación, como don de Dios, es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como don del Padre y casa común; en cambio, una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio (155).

Por su parte, en el capítulo cinco ahonda en algunas líneas orientativas y de acción; mientras que en el seis habla de educación y espiritualidad ecológica.

Sin duda, la nueva Encíclica del papa Francisco es una buena oportunidad para conocer más sobre lo que acontece en relación a la ecología; seguro que las líneas nos harán adquirir una nueva postura respecto al medio ambiente que día a día se descuida más ya que no se le da importancia.

Si estás interesado en leer la encíclica puedes descargarla gratis en: vatican.va, en el apartado de encíclicas”






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