CATEQUESIS

Mayo 23, 2017

Lealtades familiares

Por: Red Familia / @redfamiliamexico

Estas creencias e inhibiciones se pasan de generación en generación para conformar nuestra realidad emocional.

Seguramente algunos de nosotros hemos escuchado, o nos ha tocado vivir dentro de nuestras familias, que alguien estudió una carrera o aceptó algún trabajo sólo para continuar con la tradición familiar.

Esto es más común de lo que creemos y está relacionado con los contratos invisibles que existen dentro de las familias; estas falsas lealtades en muchas ocasiones nos hacen alejarnos de nuestros sueños o deseos, con tal de cumplir las expectativas familiares.

Dentro de toda familia existen códigos de comportamiento que los padres heredaron de nuestros abuelos y a su vez ellos lo hicieron de sus padres; estas creencias e inhibiciones se pasan de generación en generación para conformar nuestra realidad emocional; heredamos patrones de conducta, estereotipos y hasta los problemas familiares de generaciones atrás.

Se ha visto que existen familias en las que un patrón de conducta se repite en cada generación: la abuela se embarazó antes del matrimonio, posteriormente su hija o hijo repitieron la historia y la nieta volvió a reincidir en la conducta.

Este comportamiento es el resultado de una lealtad familiar donde inconscientemente se busca “no dejar solo”, por decirlo de alguna manera, al familiar de la generación anterior.

En este sentido, las lealtades familiares se convierten en altas expectativas para nosotros, no siempre adecuadas o convenientes, y muchas veces con consecuencias desastrosas, todo con la finalidad de no defraudar o “acompañar” a nuestros antecesores.

Generalmente no somos conscientes de que nuestras actitudes, y en ocasiones nuestras decisiones, están basadas en estas lealtades. Puede sorprendernos darnos cuenta de que tenemos ideas que nos parecen incuestionables porque las hemos asumido a través de nuestra familia, pero que en realidad podrían, y hasta debían ser cuestionadas.

Por ejemplo: hay quienes no se atreven a mudarse de ciudad porque nadie de su familia lo ha hecho, o aquellas personas que terminan por elegir siempre al mismo tipo de parejas conflictivas.

Es cierto que todos somos perpetuadores de las creencias y expectativas de nuestros antepasados; sin embargo, ha llegado el momento en el que debemos cuestionarnos y analizar cuáles de esas lealtades familiares nos benefician y cuáles nos limitan y dañan nuestro desarrollo personal.

Al inconsciente hay que sacudirlo, convencerlo de que ya no es necesario seguir con esa lealtad.

Por este motivo, no basta conocer un problema con la razón, hace falta interiorizarlo con el corazón, por lo que la comunicación en familia es la mejor solución para romper con estos contratos invisibles.

Sugerencias para resolverlas

Te invitamos a la reflexión para que identifques la existencia de estas lealtades familiares en tu árbol genealógico. Ten presente que todo aquello que no resuelvas pasará a tus descendientes directos o indirectos, tengas hijos o no los tengas.

• Reúnanse en familia para hablar y conocer la historia familiar.

• Asuman sus responsabilidades para evitar que otras generaciones tengan que asumir las consecuencias.

• Eviten los secretos familiares, la verdad siempre llevará a la resolución del conflicto.

 

 

 

 






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