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abril 18, 2019

Llama arzobispo a la paz desde la cárcel

Por: Filiberto Monter Santiago
  • Domingo Díaz Martínez lavó y besó los pies a doce presos que representaron a los apóstoles al interior del Cereso de Tulancingo.

“No vale la pena pelearnos, maldecirnos y maltratarnos”, expresó Mons. Domingo Díaz Martínez la mañana de este Jueves Santo al interior del Centro de Readaptación Social (Cereso) de Tulancingo, donde celebró la Eucaristía.

El arzobispo de Tulancingo dejó en claro que lastimar con el corazón, la mente y las manos solo hará que sucedan hechos desagradables, lo que propiciaría un vacío en el corazón de quien lo hace.

Por ello instó a no vivir más en la esclavitud del pecado: “Debemos tener el corazón lleno de amor, el mismo amor que se anteponga a la riqueza y la pobreza; dar amor a quien nos rodea”.

El obispo hizo el llamado justo el día en el que la Iglesia católica rememora la institución de la Eucaristía, el pasaje bíblico de la Última Cena, la oración en el huerto y la aprehensión de Jesucristo.

Por ello lavó y besó los pies a doce presos que representaron a los apóstoles, quienes previamente, asesorados por el grupo de Pastoral Penitenciaria, vivieron un retiro junto a 60 de sus compañeros.

Mayté Lazcano, de la parroquia de Cristo Rey (Tulancingo), informó que los doce varones son en mayoría de los grupos Legión de María y Comunidades formados dentro del Cereso.

Además dio a conocer que personas, dentro de la misma cárcel, también integran grupos de catequesis, Biblia y superación personal, que los ayudan en el cumplimiento de su condena.

Cabe mencionar que adicionalmente a 12 que representaron a los apóstoles, tres más fueron parte del servicio litñurgico con los ciriales y otros más como parte del coro.

“Vivan la vida lo mejor que puedan. Hagamos la lucha por tratarnos bien, de llenar nuestros corazones de amor a través del servicio y la comprensión entre nosotros”, agregó Mons. Domingo Díaz Martínez.

Tres sacerdotes más fueron parte del acto que se celebró en el patio principal de la cárcel, donde también hubo presencia de autoridades y reclusos que participaron en Misa junto a sus familias.

Por último, en este Jueves Santo, día en el que se instituyó el Sacramento del Orden Sacerdotal, el arzobispo bendijo pan que fue repartido entre los asistentes a la Eucaristía.






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