Abusos y Costumbres

mayo 12, 2017

Los “aceites” de Tachita

Por: Pbro. Zenón Flores Olvera / Arquidiócesis de Tulancingo

Los Santos Óleos son consagrados por el obispo una vez al año en Semana Santa, de donde se reparten a todas las parroquias.

Hace algunos días llegó ‘Tachita’ un tanto afligida, buscaba al padre ‘Nicho’ porque quería de le bendijera unos aceites. A lo que mi curiosidad preguntó de inmediato, ¿para qué son esos aceites?

‘Tachita’ me respondió: “Son para mí, porque he estado un poco mal, sin trabajo, y con muchos problemas en la casa, es más creo que me dieron algo de comer que me está haciendo tener muy mala suerte, y mi comadre ‘Petrita’ me dijo que el padrecito ‘Nicho’ le había untado unos aceites y se había sentido muy bien, y pues yo traje los míos para que me los bendijera”.

En la Liturgia de la Iglesia Católica se consagran en Semana Santa los Óleos que serán utilizados en los diferentes sacramentos. Se consagra el Óleo de los catecúmenos, utilizado en el sacramento del Bautismo; Óleo de los enfermos, utilizado en el sacramento de la Unción de los Enfermos, y el Óleo del Santo Crisma, utilizado en los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal, así como en la consagración de las nuevas iglesias y altares.

Los Santos Óleos son consagrados por el obispo una vez al año en Semana Santa, de donde se reparten a todas las parroquias para que sean utilizados por los sacerdotes en la celebración de los sacramentos como auxilio de la gracia de Dios en nuestras necesidades.

Por tanto ‘Tachita’, no hay necesidad que traiga sus “aceites” a bendecir; lo que hizo el padre ‘Nicho’ es darle el sacramento de la Unción de los Enfermos a su comadre ‘Petrita’, que seguramente estaría gravemente enferma.

No son elementos de superstición, sino signos sensibles que nos comunican la gracia de Dios.

 

 






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