Editorial

diciembre 4, 2017

Los jóvenes y los pobres

MONS. JUAN PEDRO JUÁREZ MELÉNDEZ OBISPO DE TULA 

 Terminamos el Año Litúrgico y pocas semanas después también concluirá el año civil 2017. Este periodo ha estado lleno de sorpresas a nivel eclesial: el anuncio que hizo el Papa Francisco, sobre el Sínodo de los Obispos en Roma, para octubre de 2018, dedicado a la juventud, con el tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

El propósito de este Sínodo es acompañar a los jóvenes en su camino existencial hacia la madurez para que, mediante un proceso de discernimiento, descubran su proyecto de vida y lo realicen con alegría abriéndose al encuentro con Dios y con los seres humanos, y una participación activa en la edificación de la Iglesia y de la sociedad

Este acontecimiento eclesial nos invita a poner nuestra mirada y atención en ellos que son el grupo social más importante para el futuro de la humanidad y de la Iglesia.

Por ello deseamos acompañarlos por medio de una Pastoral Juvenil que responda a las condiciones de particular dureza en la que se encuentran, para que en la multiculturalidad del mundo puedan ser “destinatarios y protagonistas prioritarios de la Nueva Evangelización”.

Los obispos mexicanos, tras escuchar a los jóvenes y responder a sus inquietudes, hemos decretado desde el 22 de octubre del presente hasta octubre del 2018 el “Año de la Juventud”.

Con ello deseamos revitalizar ardientemente nuestra Pastoral Juvenil, para que se renueve también el corazón de México, pues como dijo el Papa Francisco: los jóvenes son la gran riqueza de nuestra patria.

Otro evento eclesial que también debe mover y renovar nuestras conciencias como fruto permanente del “Año de la Misericordia” es la celebración del Primer Día Mundial de los Pobres, que se vivió el domingo 19 de noviembre.

El Papa Francisco instituyó esta fecha al final del Jubileo de la Misericordia, en su Carta Apostólica Misericordia y misera (§21),donde explica esta celebración en relación con el ciclo litúrgico y los misterios de Cristo.

«Será la mejor preparación para vivir la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, que se ha identificado con los pequeños y los pobres, y quien nos juzgará por las obras de misericordia» (cf. Mt 25,31-46).

Y en relación a los objetivos dice: «Será un día que ayudará a las comunidades y a cada persona bautizada a reflexionar sobre cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio, y sobre el hecho de que, mientras Lázaro esté a la puerta de nuestra casa, no puede haber justicia ni paz social» (cf. Lc 16,19-21).

Con el Papa nosotros esperamos que: «Este día también constituirá una verdadera forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), por la cual se renovará el rostro de la Iglesia en su acción continua de conversión pastoral, para dar testimonio de misericordia».

 

 






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