CATEQUESIS

abril 4, 2018

Los sacramentos de la iniciación cristiana, Pascua de Creyente

 

Pbro. Usbaldo Castaño Zapata / Arquidiócesis de Tulancingo

Se conocen así a los tres primeros: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.

Hemos celebrado los misterios pascuales, misterios que dan cumplimiento a las promesas hechas por los profetas, pero que se actualizan no solo al conmemorarlos, sino sobre todo cuando celebramos y vivimos los sacramentos de la iniciación cristiana, sacramentos de la nueva alianza instituidos por Cristo.

Estos son siete, los tres primeros: Bautismo, Confirmación y Eucaristía; sacramentos de iniciación que nos configuran con Cristo injertándonos en Él a través del misterio pascual.

Bautismo. Nos hace partícipes de la muerte y Resurrección del Señor. Según el apóstol San Pablo, por el Bautismo el creyente participa en la muerte de Cristo, es sepultado y resucita con Él. (Cfr.Rom 6,3-4; Col 2,12).

Por el Bautismo somos injertados en Cristo y hechos partícipes de su triple condición: sacerdote, profeta y rey.

Eucaristía. Es el memorial de la pasión, muerte y Resurrección de Cristo; es el sacramento por el cual nos configuramos con el cuerpo místico de Cristo para hacer de nuestra vida la vivencia de la comunión que celebramos en este augusto sacramento.

Confirmación. Es la renovación del Pentecostés que vivieron los apóstoles en cada uno de los confirmados, ya que este sacramento nos une más íntimamente a la Iglesia y nos fortalece con unas fuerza especial del Espíritu Santo, de tal forma que nos compromete más plenamente como auténticos testigos de Cristo para extender y defender la fe con obras y palabras. Es el Sacramento del Espíritu Santo.

Así la vivencia de este tiempo especial de la Pascua ha de ser para cada uno de los cristianos, motivo para renovar los sacramentos de iniciación.

 

 






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