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septiembre 2, 2019

Los siete dolores de María

Por: Pbro. Flavio Naranjo Martínez / Diócesis de Huejutla

Origen

La historia de la devoción a la Madre dolorosa tiene su comienzo en los primeros tiempos de la Iglesia. El primer ejemplo es de San Juan al pie de la cruz. Esta devoción ganó un lugar en la historia de la Iglesia a través de la narrativa del Evangelio de San Juan – «Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre…» (Jn 19,25).

Arraigo

Aunque la devoción siempre había sido parte de la piedad católica, solo en el siglo XIII comenzó a florecer mucho más al meditar en los dolores de Nuestra Señora. En Florencia, siete hombres santos de familias nobles dejaron la ciudad en procura de la solidad en el Monte Senario, y juntos formaron una comunidad, dedicando sus vidas a la oración y a la penitencia.

Los siete santos hombres tenían una fuerte devoción a Nuestra Señora. El Viernes Santo de 1239, mientras meditaban en la Pasión de Nuestro Señor y en los sufrimientos de Nuestra Señora, Ella les apareció y reveló su deseo de que formaran un orden dedicado a la práctica y a la difusión de la devoción de sus dolores.

Siervos de María

Estos hombres fueron los fundadores del orden religioso de los Siervos de María (o Servitas), y todos ellos son hoy santos canonizados. A pedido de Nuestra Señora, los siete fundadores determinaron, como objetivo de su orden, la meditación sobre los dolores sufridos por Nuestra Señora en la vida, pasión y muerte de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y se dedicaron a promover entre todos los católicos la devoción de meditar en los siete dolores de Nuestra Señora, introduciendo la corona (pequeño Rosario) de los siete dolores de la Santísima Virgen María.

¿Cuáles son?

Los siete dolores de Nuestra Señora:

  1. La profecía del anciano Simeón.
  2. La huida a Egipto.
  3. El Niño Jesús perdido.
  4. El encuentro de María con Jesús en el camino al Calvario.
  5. La crucifixión y muerte de Jesús.
  6. La lanzada que traspasó el corazón de Jesús y su descendimiento de la cruz
  7. La sepultura de Jesús.

 Gracias y promesas

Según San Alfonso de Ligorio (Las Glorias de María) fue revelado a Santa Isabel que, a pedido de Nuestra Señora, Nuestro Señor prometió cuatro gracias principales para los devotos de sus dolores:

 

  1. Todos los que, a la hora de la muerte, invoquen la Divina Madre en nombre de sus Dolores obtendrán un verdadero arrepentimiento de sus pecados.
  2. Él protegerá todos los que han tenido esta devoción en sus tribulaciones, y los protegerá especialmente a la hora de la muerte.
  3. Grabará en sus mentes la recordación de su pasión.
  4. Colocará estos siervos devotos en las manos de su Madre María, para que Ella hace de ellos lo que desea y obtendrá para ellos todas las gracias.

Otras más

Además de estas cuatro gracias hay aún siete promesas conectadas a la práctica de rezar siete Ave Marías diariamente mientras se medita en las lágrimas y dolores de Nuestra Señora. Estas siete promesas fueron reveladas a Santa Brígida de Suecia:

 

  1. «Concederé la paz a sus familias».
  2. «Serán iluminados sobre los misterios divinos».
  3. «Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en su trabajo».
  4. «Les daré lo que piden si no contrarían la voluntad adorable de mi Hijo divino y la santificación de sus almas».
  5. «Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de sus vidas».
  6. «Los ayudaré visiblemente a la hora de su muerte –ellos verán la faz de su Madre».
  7. «Obtuve de mi Divino hijo esta gracia: que quien propaga esta devoción a mis lágrimas y dolores será llevado directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna, porque todos sus pecados serán perdonados y Mi Hijo será su consuelo y alegría eternales».

 






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