CATEQUESIS

enero 10, 2018

Madres adoptivas

Verónica González / Red Familia

Aunque la percepción social ha cambiado, todavía es frecuente encontrar a mujeres que guardan el secreto.

Todos nacemos de una mujer, por lo tanto tenemos una mamá de forma natural, pero hay situaciones en las cuales por pobreza, desinformación o accidente, los bebés son entregados a casas hogar en las que se busca a la mejor familia que sustituya a la natural.

Pero te has preguntado: ¿cómo viven este tipo de mujeres la maternidad y cómo es el vínculo con sus hijos? Según la Convención de los Derechos del Niño (1989), uno de los derechos básicos de todo infante es el de tener una familia.

Cuando la biológica no puede proporcionar los cuidados necesarios para vivir y desarrollarse en su propio seno, puede ser dado en adopción, de forma que esos cuidados sean proporcionados por una adoptiva.

Existen diferentes mitos acerca de la maternidad por adopción; sin embargo, lo verdadero es que cuando una mujer decide acudir a una institución a solicitarla, llega totalmente convencida de querer ser madre.

Según los expertos, la mayoría de las personas le damos mucha importancia al tema biológico y dejamos a un lado las construcciones emocionales que se dan con el paso del tiempo y la cotidianeidad.

Al igual que las madres biológicas, las adoptivas también pasan por un periodo de espera en el que ellas no saben cómo será físicamente su bebé, qué sexo tendrá y mucho menos lo han visto, pero en el momento en que se los entregan saben que es suyo y es lo que su corazón esperaba con tanta ilusión.

Ambas tienen como objetivo proporcionar un bienestar físico y emocional a sus hijos: crean vínculos sólidos y le proporcionan el sentido de pertenencia a este primer grupo social que es la familia.

Aunque la percepción social de la adopción ha cambiado, al pasar de ser un fenómeno invisible, del que no se hablaba, a ser un fenómeno socialmente visible y plenamente aceptado, todavía es frecuente encontrar madres adoptivas que mantienen en secreto la situación.

Sin embargo, es fundamental que llegado el momento se hable con la verdad a los niños y se les explique de dónde viene y cómo llegaron a formar parte de su familia.

Ellos tienen derecho a conocer su origen. De esta manera se afianzará el voto de confianza que debe prevalecer dentro de todas las familias. También es importante no perder de vista que con la adopción se trata de buscar el interés superior del menor, proporcionándole una familia.

No se trata de dar solución al deseo o necesidad de los adultos de ser padres o madres, aunque ellos también se verán beneficiados al cumplir su anhelo de paternidad o maternidad.

La adopción es un camino precioso de llegar a la bendición del amor de los hijos, con todos los retos que eso supone, pero también con los logros, felicidades y las sonrisas que hay a diario cuando uno se convierte en padre.

Testimonio que habla

Diversos mitos giran en torno a una maternidad por adopción, pero son muchas más las verdades que ratifican la creación de un vínculo en el que sólo se destacan el cariño, la convivencia y muchos años de cuidado. Adriana Chaves, psicóloga clínica y especialista en adopciones, dice: “Parecería que culturalmente privilegiamos la biología por encima de las construcciones emocionales que se hacen en la cotidianidad”.

Con esa afirmación, la profesional explica que ser madre adoptante no es de segunda categoría: “Usted no lo conoce, nunca lo ha visto, no se lo imagina, pero en el momento que se lo entregan, a los segundos descubre que ese bebe es suyo y era lo que estaba espetando su corazón.

 

 

 






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