CATEQUESIS

marzo 8, 2018

México debe rechazar cualquier iniciativa que pretenda legalizar la marihuana

Redacción / Unión Nacional de Padres de Familia

La situación actual del país requiere de mayores esfuerzos para crear mejores condiciones de vida.

Nuevamente surge en México el tema de la legalización de la marihuana a raíz de las declaraciones realizadas por el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, quien planteó que se permita el consumo en Baja California y Quintana Roo.

La sociedad mexicana debe rechazar tajantemente cualquier iniciativa que permita la legalización, ya que traería graves consecuencias para la salud y el sano desarrollo de los mexicanos, principalmente de los niños y jóvenes que según datos oficiales han comenzado a consumir.

Los números que presenta la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 (Encode), señalan que el 3.3% de estudiantes de quinto y sexto de primaria ha consumido alguna droga, mientras que la catidad de alumnos de secundaria y bachillerato fue del 17.2%.

Las propuestas derivadas del tema tienen que abordarse desde una perspectiva social y de salud, no se pueden promover leyes que visiblemente dañan a la persona y a la sociedad.

La marihuana no es una droga inocua, como lo muestra la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien establece que “el cannabis perjudica el desempeño psicomotor en una amplia variedad de funciones, como la coordinación motora y la atención dividida. También afecta la capacidad de aprender y el proceso de asociación mental. El uso de marihuana ocasiona diversos problemas de salud y el aumento de su consumo podría agravar la situación”.

En el reporte Panorama de la Educación 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), informó que el 25% de los jóvenes de 20 a 24 años no estudia ni trabaja, lo que les convierte en presa fácil de vicios y de la delincuencia.

Es ingenuo pensar que la simple legalización del uso, portación y comercialización de la marihuana baje los índices de violencia relacionados con la venta de drogas, ya que recordemos que el crimen organizado no sólo distribuye marihuana, sino que está asociado con otros muchos delitos.

Además, su legalización podría tener consecuencias sociales negativas, como ha sucedido en otros países donde se ha autorizado su uso.

En el caso de Washington y Colorado (Estados Unidos), donde aprobaron el uso de la marihuana en 2012, el uso ha incrementado y crece a mayor velocidad que el promedio nacional, con el sector de los 12 a los 17 años.

Asimismo, la Administración para el Control de Drogas (DEA) informó que “desde 2014 ha habido un incremento notable en redes organizadas de cultivos caseros sofisticados (de marihuana) en Colorado, orquestados y operados por organizaciones de tráfico  de drogas”.

Daños por consumo

La Conadic ha alertado sobre este tipo de afectaciones comprobadas:

 • Psicosis, ansiedad, pánico, reacciones disfóricas y otros cuadros.

• Adicción, se calcula que el 9% (1 de cada 11) de quienes lo consumen se vuelven dependientes, cifra que se incrementa al 17% en la adolescencia

• Deterioro de la memoria a corto plazo, di culta el proceso de aprendizaje, provoca problemas en la concentración y en la cognición.

• Su consumo en adolescentes afecta las funciones ejecutivas (juicio, toma de decisiones, lenguaje) de manera más severa que en los adultos.

• Altera diversas estructuras cerebrales con las consecuentes repercusiones a nivel cognitivo y conductual.

• Deterioro de la coordinación motora.

• Se incrementa el riesgo de padecer cáncer de pulmón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






0 Comments


Seras el primero en commentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *