Para conocer sobre liturgia

mayo 29, 2019

Mobiliario litúrgico del templo

Por: Redacción

El templo cuenta con un conjunto de muebles que adornan o completan el sitio al que acudimos.

Pila de agua bendita. Lo primero que se encuentra, al entrar en una iglesia, es una o dos pilas de agua bendita. Es un símbolo: purificarnos antes de comenzar una acción litúrgica en el templo sagrado.

Pila bautismal. Los antiguos bautisterios han quedado reducidos a una pila de piedra o de mármol, más o menos grande y artística. Se la coloca en un ángulo de la Iglesia contigua al cancel, también en una capilla separada por una verja. Hoy se tiende a emplazarlas en el presbiterio.

Púlpito. Estaba adosado al muro o en alguno de los pilares de la nave o del presbiterio, hoy lo suplen los ambones o simples atriles de la sede presbiteral con su micrófono. Desde el púlpito se predicaban los sermones, la voz llegaba fuerte a la gente y el sacerdote podía ver a todos desde el mismo sitio.

Ambón. Es el lugar desde donde se proclama la Palabra de Dios, hacia el cual se dirige espontáneamente la atención de los fieles durante la liturgia de la Palabra. Conviene que sea estable y no un mueble portátil. Se usa sólo para proclamar las lecturas, cantar o leer el salmo responsorial y el pregón pascual, hacer la homilía y la oración de los fieles; no debe usarse para el guía ni para el cantor o director de coro.
Donde Cristo, a través de su Iglesia, en la persona del sacerdote, administra y ofrece el Sacramento de la Reconciliación para el perdón de los pecados de los hombres. Los confesionarios actuales son funcionales y prácticos, y están situados en lugares especiales de la iglesia o en capillas penitenciales.

Alcancías. Destinadas a recoger las limosnas de los fieles, para el culto, la caridad de los necesitados o necesidades de la parroquia, para las vocaciones. Dichas alcancías sirven para fomentar la caridad y la generosidad de todos.

Bancos o bancas. Para sentarnos y escuchar la Palabra de Dios, pasar un rato de meditación íntima con el Señor.

Imágenes. Ya sean pinturas o esculturas, son incentivos de devoción, medios de instrucción y elementos decorativos para el culto de Dios y de los santos. No deben ser excesivos, deben ponerse en justo orden y no distraer la atención de los fieles. No son signos de superstición ni de idolatría.

A Cristo se le representa en el crucifijo o el Sagrado Corazón, o sus emblemas: Buen Pastor, el Cordero,. La figura típica del Espíritu Santo es la paloma o las lenguas de fuego. El Vía crucis representa el camino de la cruz y las escenas de la pasión del Jesús, recordándonos el camino doloroso de Jesús para salvarnos.

Lámparas o velas

Se encienden para los actos litúrgicos y de hecho siempre queda encendida una, la del Sagrario, que es fiel centinela, asiste día y noche, en nombre del pueblo cristiano, a Jesús.

La lamparita da fe de la presencia real de Jesús sacramentado, simboliza también nuestra vida que debe ir consumiéndose al servicio de Dios, en el silencio de nuestra entrega generosa y abnegada.

Otro de los elementos del rito latino es el órgano, un instrumento tradicional pero que actualmente poco se utiliza. De hecho existe para el órgano una bendición ritual, antes de su inauguración para el culto, tal y como lo marca el documento del Concilio Vaticano II.

 

 






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