CATEQUESIS

mayo 7, 2018

Mujer y la familia

Verónica González / Red Familia

Con su enorme capacidad de amar y entrega a los demás, es quien logra convertir la casa en un hogar.

Cuando escuchamos la palabra hogar nos imaginarnos un espacio físico que generalmente es la casa donde vivimos; sin embargo, el hogar se refiere también al ámbito afectivo y espiritual donde el ser humano es acogido, aceptado y amado por todos los integrantes de su familia.

Es precisamente dentro de la familia donde la mujer, con su enorme capacidad de amar y entrega a los demás, es quien, en la mayoría de los casos, logra convertir la casa en un hogar.

Hay quienes dicen que la realización de la mujer solo puede darse en el ámbito laboral incorporándose a un trabajo remunerado, pero la realización de un ser humano, ya sea hombre o mujer, no viene dado por trabajar dentro o fuera de la empresa formal.

Sin embargo, la mujer de nuestro tiempo vive bombardeada por presiones sociales que la orientan, y casi la obligan, a buscar su “realización” fuera de su hogar y su familia; de lo contrario es criticada e incluso discriminada por ser ama de casa, y más aún cuando decide ser madre y cuidar a sus hijos.

La familia no es una “carga”, y son muchas las mujeres que libremente eligen dedicar buena parte del tiempo de su vida al cuidado y educación de sus hijos.

Trabajar en la familia no se reduce a limpiar, cocinar o lavar, estas son tareas que pueden realizar tanto hombres como mujeres.

Trabajar en la familia consiste principalmente en educar y formar a los futuros ciudadanos de nuestro país, es dar estabilidad emocional y psicológica a los miembros de nuestra familia, es acompañar y orientar para lograr estudiantes, profesionales exitosos y buenos ciudadanos.

La mujer desempeña un papel clave en la sociedad, conjuga sus funciones profesionales con las de madre y esposa, tiene la oportunidad de desarrollar todas sus capacidades al máximo.

Hoy más que nunca el mundo necesita de la mujer. Ella, al lado del hombre, es quien le da estructura a la familia y la llena de amor y cuidados

No puede ni debe desperdiciar los dones que ha recibido, tiene mucho que aportar en una empresa, pero sobre todo, su aportación es indispensable en su familia.

Miembro fundador

Su nobilísima función de madre no siempre es bien recompensada y sólo un día al año se recuerda, mientras ella mantiene unida física y moralmente a la familia, llevándola adelante, hora tras hora, todos los días, constituyéndose en el personaje central en la vida de los hijos, que les proporciona compañía, así como una pauta de valores.

Ser madre significa para la mujer una experiencia rica en sentimientos, pero también llena de conflictos. Vive los logros de sus hijos, y sus fracasos los siente como propios; y es que entre madre e hijo existe una comunicación única.

Imprescindible en todo hogar

La mujer es un miembro imprescindible en todo hogar, y su falta es tan significativa que existen muchos hogares que se han disuelto totalmente ante su ausencia.

Ama de casa o empleada, ejecutiva o no, la madre es el pilar sobre el que se levantan varias vidas, y de su incansable siembra recoge los frutos en sus hijos que formarán otras familias, pero siempre en la mujer estará la responsabilidad de educar una familia.

La importancia del papel de la mujer en la familia, el escritor Mclever lo sintetizó en un solo verso: “El que educa a un hombre, educa a un individuo; el que educa a una mujer, educa a una familia”.

 

 






0 Comments


Seras el primero en commentar!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *