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noviembre 6, 2018

Nueva ordenación alegra a la diócesis

Por: Magda Gachuz / Filiberto Monter Santiago

Fidel López Gutiérrez recibió la imposición de manos de Mons. Domingo Díaz Martínez en Tlacuilotepec.

La comunidad parroquial de San Bartolomé Apóstol fue testigo de una nueva ordenación sacerdotal en la diócesis, luego de la imposición de manos y la oración consecratoria de Mons. Domingo Díaz Martínez.

Fidel López Gutiérrez recibió el segundo grado en el orden al medio día de ayer en Tlacuilotepec (Puebla), donde logró reunirse su familia, amigos, parte del presbiterio y más de 600 personas.

El recién consagrado recibió una tarea en voz del obispo, quien lo conminó a ser amigo de los laicos, maestro de los jóvenes, hermano de los sacerdotes, guía de los adolescentes y colaborador del Seminario.

Así como amigo de los niños, consejero de los esposos, aliado de los enfermos y compañero de los pobres, por ser “enviado a ser amigo del Señor Jesús para ser siempre un sacerdote santo”.

Mons. Domingo Díaz Martínez enfatizó sobre el deseo que tiene de que todos sus sacerdotes se empeñen en promover la caridad, por eso mismo le pidió al nuevo presbítero no resistirse a tan loable actitud que precede al bien común.

“Hoy eres consciente de ser un enviado a practicar la caridad; hoy serás ungido y enviado también a practicar la misericordia”, acotó.

Fidel López Gutiérrez fue llamado y aceptado como parte del rito, recibió la imposición de manos y después fue ungido; recibió el cáliz y el abrazo de la paz que lo hizo parte del presbiterio de Tulancingo.

Cabe mencionar que junto a Ulises Morales Gutiérrez había sido consagrado diácono el 15 de agosto de 2016, luego de haber permanecido en Tlacuilotepec junto al Pbro. Roberto de Jesús Sandoval.

Hasta ayer ofrecía su ministerio en Aquixtla, donde iniciará su presbiterado junto a quien fungió como su padrino, el Pbro. José Adolfo Chávez Amezcua; el padre Juan Valentín Bautista Salinas también le ofreció su cercanía.

La diócesis de Tulancingo cierra así el año con seis ordenaciones, cinco sacerdotales y una diaconal, como frutos de la formación y de la gracia de Dios.

Pide oración

Mons. Domingo Díaz Martínez pidió a los presentes no dejar de orar por los sacerdotes, en especial por los que confiesan, para que les dé fortaleza.

“A los que hablan mal de otros sacerdotes, diles que se callen, Señor; a los sacerdotes que dan consejos a tus hijos, concédeles abundante sabiduría; a los que se desvelan en internet, diles que se duerman; a los que hacen oración, escúchalos siempre”, agregó.

El obispo de Tulancingo no ha dejado de llamar a su presbiterio en cada una de las ordenaciones que ha tenido a bien presidir en la diócesis que encabeza desde hace poco más de diez años.

 






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