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enero 18, 2015

Ordenan a cuatro diáconos en fiestas jubilares

Por: Filiberto Monter Santiago

Por imposición de manos de Mons. Domingo Díaz Martínez, cuatro alumnos del Seminario Diocesano de San José fueron ordenados ayer en Tulancingo, en el marco de la fiesta por los 150 años de su fundación.

 José Rocío Barrón Santos, José Luis Escudero Pérez, Adolfo Lugo Alvarado y Emmanuel Gómez Vera consagraron su vida a Dios al recibir el grado de diáconos en camino hacia el sacerdocio presbiteral.

 La homilía se centró en la fidelidad que deben seguir al haberse consagrado al Señor, guardar el celibato, no mostrar interés en el dinero, guardar obediencia, ayudar a las personas y realizar de buena forma sus responsabilidades que les marca la Iglesia en su oficio.

 A la Eucaristía se dieron cita cerca de 700 feligreses de la Arquidiócesis de Tulancingo, quienes participaron junto a sacerdotes, religiosas y seminaristas en la Misa que se celebró en la capilla del Seminario Mayor.

 El señor arzobispo declaró sentirse contento luego de ordenar a los nuevos diáconos, ya que aseguró, “se tiene un rezago de sacerdotes en las parroquias”.

 A los cuatro los conozco desde que llegué a la diócesis, son muy buenos muchachos. Al tomar esta decisión de consagrarlos al Señor, para nosotros es una esperanza. Los jóvenes vienen a sumarse a la familia presbiteral, empujar la evangelización y a fortalecer la fraternidad”.

 José Luis Escudero Pérez no ocultó su alegría al saberse diácono: “Me siento muy feliz, muy agradecido con Dios porque sé que todo procede de él. Uno no tiene méritos propios, es el Señor quien con su amor nos muestra cosas para que nosotros seamos felices y yo he encontrado la felicidad aquí”.

 Por su parte, Emmanuel Gómez Vera agradeció a Dios por concederle ‘tan alto oficio’: “Pido al Señor que me permita ser fiel en el ministerio que me ha confiado”.

 José Rocío Barrón Santos le atribuyó todo a la gracia del creador: “Estoy muy agradecido por lo que me ha dado, en este nuevo ministerio le seré fiel, ayudaré y apoyaré a la gente que lo necesite”.

 En su caso, Adolfo Lugo Alvarado se dijo lleno de gozo “porque nunca pensé que se sintiera tan bonito bendecir (sic), creo que eso es una gran bendición para mí, para mi familia, para mis compañeros seminaristas y por supuesto para la Iglesia; estoy muy contento”.

 La alegría y armonía de la Eucaristía se prolongó a las actividades programadas en la Feria Jubilar, entre las que destacó una obra teatral a cargo de jóvenes de la parroquia de San Judas Tadeo (Pachuca), que llevó por nombre “Juan Pablo II”.

 Para hoy se tiene previsto el encuentro de seminaristas con sus familiares, quienes acudirán para celebrar la Misa dominical y clausurar de manera oficial con juegos pirotécnicos las festividades por los 150 años del Seminario de San José.






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