Abusos y Costumbres

agosto 1, 2018

“Padre: llegué tarde a Misa, ¿puedo comulgar?”

Pbro. Domingo Porfirio Cruz / Diócesis de Huejutla

Lo ideal es participar en toda la Eucaristía, estar minutos antes de iniciarse para hacer la oración personal, preparación espiritual.

La gran mayoría de las Misas inician puntualmente, pero que se retrasan, llegan después de la tercera llamada, cuando la Eucaristía ya ha iniciado y algunos lo hacen hasta a media Misa.

Las razones del atraso son varias, lo primero es por la falta de organización y programación para asistir puntualmente a los eventos, como se dice comúnmente: para todo llegan tarde.

Segundo, por los imprevistos que hay en el camino, que pueden ser: tráfico por mantenimiento de calles, hora pico, accidentes y semáforos en rojo.

O por falta de transporte, tiempo limitado o se entretiene a saludar a algunas personas; sea cual sea la razón llegan muy tarde y aún así quieren pasar a comulgar.

Para poder comulgar lo ideal es participar en toda la Misa, llegar minutos antes para hacer la oración personal, que es la preparación espiritual.

En la Eucaristía se alimenta primeramente de la Palabra de Dios, lo que se le llama la Liturgia de la Palabra. La segunda parte es la Liturgia Eucarística, y en esta segunda parte cuando “las hostias y el vino” se convierten en el Cuerpo y Sangre de Cristo.

Este alimento espiritual es comida y bebida que los fieles en estado de gracia lo reciben sacramentalmente al pasar a comulgar.

¿Qué tan tarde puedo llegar para poder comulgar? La tolerancia para poder hacerlo es llegar antes de que se lean las lecturas; es decir, que se escuche la Palabra de Dios. Si no alcanzó llegar a las lecturas, reciba a Cristo de otra forma, lo que se conoce como la comunión espiritual.

 

 

 

 






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