Maestro digno

marzo 16, 2015

Para educadores de buena voluntad

Por: Profra. Lourdes Lavaniegos / lourdes.lavaniegos@gmail.com

Próximamente elegiremos gobernantes en un acto supuestamente “libre”; pero, ¿en verdad sabemos utilizar esa facultad que solemos llamar libre albedrío?

Parece insensato meter a Dios en cosas tan mundanas, pero la libertad nos fue dada para resolver el día a día, no para quedarse guardada en el traje que sacamos para ir a Misa.

Dice H. Nohl que para utilizarla debemos pasar por tres escalones: la ética, la autodeterminación y la responsabilización de nuestros actos; empezaremos por la primera en la lista.

Para actuar libremente necesitamos un marco de referencia que nos permita respetar los derechos y la libertad de los demás, mientras reconocemos los nuestros y nos movemos dentro de nuestra propia esfera de derechos.

Es difícil influir en las próximas votaciones, pero sí podemos conformar unas buenas elecciones para el futuro si empezamos a enseñar dentro del aula a tener ética. Como creyentes, nuestro marco de referencia es el cristiano: una forma de elegir que le permita a cada quien aceptarse y actuar como ser amorosamente libre.

¡Hay tantas ocasiones en lo cotidiano de la escuela, en que se rompen las esferas de los demás y hay tanto que enseñar en este sentido!

El Señor Jesús nos lo mostró viviendo con una libertad plena, pero sin invadir la de los demás; por eso indicaba el camino e invitaba con un simple «sígueme» (Lc 5,27); no imponía.






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