Maestro digno

agosto 25, 2015

Para educadores de buena voluntad

Por: Dra. Lourdes Lavaniegos / lourdes.lavaniegos@gmail.com

Dice el papa Francisco, refiriéndose a la Iglesia, que: «Nada en este mundo nos resulta indiferente» (Laudato si 3) y resulta interesante reflexionar esto como parte que somos de ella; ¡vemos tantas injusticias, muertes y decisiones tomadas sin escrúpulos, que ya poco nos sorprende!

Como el llamado nos debe calar hondo, dedicaremos algunas columnas a analizar qué se espera de nosotros.

Si el problema ecológico que tenemos delante «procede de una actividad descontrolada del ser humano» (Laudato si 4), los maestros podemos testimoniar y enseñar “control”.

Cuando a un bebé su madre lo calma y le hace voltear hacia los demás, aprende a controlarse y solicita lo que necesita, pero pronto se da cuenta que es capaz de aguardar sin hacer berrinches.

Como ella, atendamos las necesidades de nuestros alumnos, que sepan que estamos ahí para ellos, pero a la vez hagámosles ver que hay que esperar a que a uno le llegue su turno, que no todo puede conseguirse y que hay que poner cada cosa en su lugar.

Casi sin notarlo estarán teniendo control sobre sí mismos.






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