Maestro digno

octubre 5, 2015

Para educadores de buena voluntad

Por: Dra. Lourdes Lavaniegos / lourdes.lavaniegos@gmail.com

El “Día de la Raza” ha pasado de ser una celebración, a una discusión sobre las consecuencias de la conquista española en nuestro país. Los sociólogos afirman que los mexicanos sufrimos una falta de identidad debido en gran medida a la conquista.

Es necesario conceder que existieron abusos y humillaciones, y que desde la visión actual resulta inadmisible que un país invada a otro y le imponga su cultura; sin embargo… sigue pasando.

Pero a pesar de la barbarie, resaltan personajes que supieron mostrar amorosamente lo que significa ser cristiano.

Tenemos a Vasco de Quiroga, cuyas enseñanzas siguen siendo parte de la economía michoacana; o a Fray Bernardino de Sahagún, quien afirmaba que los pueblos prehispánicos conocían al verdadero Dios.

Los educadores nos encontramos ante similar disyuntiva: o entramos al aula con un afán de poder, cargado de buenas intenciones, pero que destruye lo existente y manipula a las personas; o nos acercamos a ellas amorosamente, colaborando a que asuman su propia dignidad.

¿No era esto lo que el buen Señor Jesús hacía cuando al sanar a una persona le decía: «Vete, tu fe te ha salvado» (Mc 10,52).

Y, guardando las debidas distancias, ¿no es esto lo que ocurre cuando nuestros alumnos descubren el potencial que llevan dentro y se acrecienta su confianza?

Vale la pena revisar qué tipo de conquistadores somos.

 

 

 






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