Maestro digno

agosto 10, 2016

Para educadores de buena voluntad

Por: Dra. Lourdes Lavaniegos lourdes.lavaniegos@gmail.com

«Les entrego todas las plantas que existen sobre la tierra y tienen semilla para ser sembradas…» (Gen 1,29).

Con esas palabras, la Biblia nos enseña a construir con la tierra que nos fue dada. Bien lo sabemos y lo afirmamos en las sesiones de ecología que hoy existen en todos los planes de estudio pero, ¿de qué nos sirve repetir palabras vacías que traicionamos con los hechos?

Si nuestros alumnos nos ven con vasos de unicel, si les pedimos trabajos engargolados y maquetas de material no degradable, si para cada festival les hacemos gastar en vestuarios que sólo se usarán un día, poco hacemos.

Un docente creativo es capaz de añadir el cuidado de la creación a su intención educativa: separación de basura dentro del aula, trabajos de material reciclado, vasos y platos traídos desde casa para no usar desechables, detalles simples sobre el uniforme para evitar vestuarios inútiles, periódicos murales sin plásticos…

Todo esto son sólo unas cuantas ideas que el reconocido ingenio mexicano en la mente de maestros conscientes y cuidadosos pueden dar grandes frutos y enseñar verdaderamente ecología, no desde los libros, sino desde la vida misma.

El papa Francisco nos pide «custodiar la creación», ¡que concepto tan lindo para un maestro!, saber que además de fungir como ángel guardián de sus alumnos, colabora también con el cuidado de la casa común.






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