Maestro digno

mayo 31, 2017

Para Educadores de Buena Voluntad

Por: Dra. Lourdes Lavaniegos González / Rectora de la Universidad La Salle llavaniegos@lasallep.edu.mx

…Ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor 10,31). Podemos los educadores hacer eco de esta máxima cuando leemos en el nuevo modelo educativo la necesidad de cuidar la salud.

Si tuviéramos en cuenta que al comer podemos dar gloria a Dios, nuestra dieta sería muy diferente, pues no comeríamos por antojo; la idea de nutrir el cuerpo que nos ha sido dado nos ayudaría a evitar lo que usualmente nos sobra.

Imaginemos una clase en la que se enseña “el plato del buen comer” y el docente a cargo da testimonio cotidiano de ponerlo en práctica.

Enseñar a nuestros hijos y alumnos a distinguir el hambre del antojo y del ansia de comer sin necesidad es una de las mayores enseñanzas que podemos dejarles.

Una fiesta con frutas y agua está muy alejada de nuestra costumbre de pastel y refresco, pero puede ofrecer mucha mayor gloria a Dios; entonces ¿podemos hacer el cambio?

Difícil, pero no imposible, eso sería lo verdaderamente cristiano. ¿Por qué no intentarlo?






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